La sincera carta de una joven voluntaria rumana sobre el viaje del Papa

A principios de junio, el Santo Padre invitó a los jóvenes rumanos, animándoles a permanecer unidos. Una joven joven voluntaria comparte su testimonio 

La sincera carta de una joven voluntaria rumana sobre el viaje del Papa

 

Víctor C. Bustillo Méndez

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 11:19

El Papa Francisco, durante su viaje a Rumanía, visitó laşi, centro cultural, económico y político de la región moldava del país Rumanía. En Iaşi se encuentra la Catedral de Santa María Reina, donde el Santo Padre rezó en silencio. Después bendijo a los presentes. También tuvo una audiencia con miles de jóvenes rumanos, a quienes animó a permanecer unidos, buscando nuevos vínculos de unidadCerasela Pișta es una joven de laşi que participó como voluntaria, y ha querido compartir con nosotros su testimonio sobre la visita del Santo Padre. Nacida en una familia católica, profesa la fe desde pequeña. El Papa Francisco "les ha tocado el corazón", como destaca en su carta:

Iași, primero de junio del 2019

La visita apostólica de Papa Francesco representa una de las mejores experiencias de mi existencia. He tenido la oportunidad de implicarme como voluntaria en la ciudad de Iași, junto a otros jóvenes voluntarios. Hemos caminado juntos, poniéndonos al servicio de los más necesitados: enfermos y ancianos.

Nunca olvidaré el día en el que Papa ha llegado a nuestra ciudad, impartiendo sonrisas, serenidad y mucha luz. Me he emocionado muchísimo al encontrarle la mirada. Ha logrado, simplemente por estar presente en la ciudad, traer mucha felicidad y bendición. Para mí, Papa Francesco es una fuente interminable de bondad, calma y alegría, que ha conseguido unir. Unir a una nación que, más que nunca, necesita ser unida para poder seguir adelante. Tal vez no ha sido posible tocarle la mano, pero él sí nos ha tocado el corazón. Ha conseguido transmitirnos que es suficiente ser bueno para romper prejuicios, que solamente camminare insieme (caminar juntos) podemos crear un mundo mejor en el que la envidia, la comodidad y la indiferencia desaparezcan.

Cerasela Pișta, voluntaria, Iași, Rumania.

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