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Un obispo francés se tira desde cuatro mil metros de altura

Monseñor Xavier Malle, obispo francés, se ha tirado desde cuatro mil metros de altura -con un paracaídas- para motivar a los jóvenes 

Un obispo francés se tira desde cuatro mil metros de altura

 

Pedro Nnang

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:57

A sus 53 años, Monseñor Xavier Malle, obispo de la diócesis de Gap y Embrun quiso vivir una experiencia, no sólo personal sino también motivadora para llamar la atención de los jóvenes. Su idea era enseñarles a tener confianza ante cualquier adversidad que se presente durante el discernimiento vocacional para una vida consagrada a dios. Por eso... decidió tirarse desde cuatro mil metros de altura.

El salto se realizó el pasado 23 de agosto y en el vídeo publicado por la diócesis de Gap en su canal de YouTube, se puede ver el comienzo de esta aventura.

La 'genial' idea

La iniciativa de realizar el salto en paracaídas vino de una feligresa que trabaja como secretaria en un club de paracaidistas de Tallard. A través de su cuenta de Twitterel obispo ha animado a los jóvenes a la vocación sacerdotal, ha reconocido querer “dar un significado pastoral”, matizando que la confianza que se necesita al saltar en paracaídas, es algo similar a lo que experimentó al ingresar al seminario o al responder sí a la llamada del Papa para ser obispo.

Mons. Malle, al no ser un experto estuvo acompañado de un instructor quien le llevó 'hasta lo más alto'. Fueron 50 segundos de caída libre a 200 kilómetros por hora desde los cuatro mil metros de altura. Nada más aterrizar el obispo se dirigió a los medios como recoge VaticanNews: "¡Invito a todos los jóvenes a que se atrevan a hacerlo! Atrévanse a saltar al agua a comprometerse, a entrar en el seminario o el noviciado. ¡los animo a que salten a lo desconocido! ¡Un salto en paracaídas es un salto de confianza!”.

El salto en paracaídas se está convirtiendo en una costumbre en la diócesis de Gap. Hace 20 años el predecesor de Malle, Mons. Georges Langrane, también se lanzó, pero en esta ocasión fue para motivar a los jóvenes de la diócesis a participar en la Jornada Mundial de los Jóvenes de París en 1997.

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