Boletín

El joven camerunés que se encontró con Cristo en una patera camino a España

Patrice se dio cuenta de que Dios le amaba cuando, desde una patera, sus compañeros y él le pidieron ayuda para llegar a Europa y lo consiguieron

Patrice Oscar Enonguene Etouke | Revista Palabra

Patrice Oscar Enonguene Etouke | Revista Palabra 

Redacción religión

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 13:26

Patrice es un joven camerunés que se prepara para ser auxiliar de enfermería porque, asegura, quiere ayudar a los demás. En un testimonio que ha escrito para la revista Palabra, cuenta cómo en nuestro país se ha terminado de encontrar con Cristo y con la Iglesia. Los comienzos de su relación con Dios comenzaron en su casa y en la patera desde la que emprendió el último paso del duro viaje que le trajo a nuestro país. Fue allí, en la embarcación cuando se dio cuenta del amor de Dios. Estaba cantando alabanzas a Dios con otros compañeros, pidiendo poder llegar a Europa. Y llegaron. 

A continuación puedes leer su testimonio completo. 

Desde la patera “Jesucristo está vivo”

Me llamo Patrice Oscar Enonguene Etouke. Soy de Camerún y llegué a España en patera a las 9 horas y 25 minutos del día 17 de noviembre de 2016, por la zona de Tarifa. 

Mi historia personal es sólamente la historia de un inmigrante más que viajó de su país a Europa para buscar mejores condiciones de vida para él y su familia. Durante la travesía me encontré con el Amor del Señor Jesucristo, que me salvó la vida y me cambió profundamente con su misericordia. 

"Él nos escuchó y nos trajo a Europa"

Desde de mi infancia y juventud yo no era creyente. Mis padres eran cristianos, pero no practicaban. En concreto, mi madre era protestante y mi padre católico. Somos una familia de cuatro hermanos y tres hermanas. La vida en mi país no era fácil debido a la falta de recursos, y no lo pensé dos veces cuando tuve la posibilidad de inmigrar hacia Europa. 

Durante dicha inmigración hacia Europa me encontré en miles de situaciones difíciles en diferentes países, empezando por mi lugar de origen hasta España, donde el Señor Jesucristo me hizo entender que ha estado siempre conmigo, pero yo no lo quería ver ni escuchar. Me acuerdo especialmente de aquella noche del 17 de noviembre, de madrugada, cuando estábamos sentados dentro de una barca con otros nueve compañeros, y ya no podíamos hacer nada con nuestras propias fuerzas para poder realizar nuestro sueño de llegar a Europa. En aquel momento, empezamos a cantar alabanzas al Señor; Él nos escuchó y nos trajo a Europa. Entonces, entendí que realmente el Señor Jesucristo está vivo, y que está con nosotros todos los días de nuestra vida. 

Entonces empecé mi camino en España. Primero viví en Cádiz durante un mes, en una ONG en la catedral de esa ciudad. Luego estuve una semana en Granada, y después vine a Madrid. Aquí me encontré con la parroquia de San Antonio de la Florida y San Pío X. Es realmente en esta comunidad donde empecé los primeros pasos de mi vida cristiana

El Señor, que siempre ha estado cuidándome, protegiéndome en cuanto lo necesitaba, me mandó un ángel: una señora de la parroquia, que actualmente es mi madre española. Ella habló conmigo y así se desencadenó todo lo que soy hoy en día. En esa comunidad participé en varios cursos de iniciación a la vida cristiana, como los cursos Alpha, post-Alpha, carismáticos, Beta, reuniones en grupos pequeños, Youcat y algunos retiros espirituales. 

"Entendí que realmente el Señor Jesucristo está vivo"

Después de casi un año de iniciación a la vida cristiana, vino el gran momento de entrar realmente en la Iglesia con los sacramentos del Bautismo, Confirmación, Primera Comunión, el 22 de diciembre de 2017. Todo esto fue posible por la gran misericordia y generosidad de su párroco Juan Luis Rascón Ors, de todos los sacerdotes de la comunidad San Antonio de la Florida y San Pío X, y de todos los feligreses de esa comunidad. 

En un futuro me gustaría dedicar mi vida laboral a un oficio donde pueda dedicar mi tiempo a ayudar a la gente. Por eso estoy estudiando auxiliar de enfermería. Me mueve recordar que Nuestro Señor Jesucristo nos dijo “amaos los unos a los otros”, y añadió que “el bien que hagas a cualquier de tus hermanos me lo estás haciendo a mí”.

Lo más