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La historia de Tiago, el primer sacerdote ciego que se ordena en Portugal

Tiago Varanda perdió la vista a los 16 años, pero ha conseguido su sueño y hacer historia: ser el primer sacerdote ciego de la historia de Portugal

Primera misa de Tiago Varanda en el Santuario de Fátima | Santuario de Fátima

Primera misa de Tiago Varanda en el Santuario de Fátima | Santuario de Fátima 

Redacción religión

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:36

Tiago Varanda es un joven portugués de 35 años de Lamego, al norte del país, que se puede contar entre las personas felices por haber encontrado su vocación. En su caso, además, ha hecho historia en Portugal al ser el primer ciego que se ordena sacerdote en el país. Varanda perdió la visión cuando tenía 16 años, a casua de un glaucoma congénito. Sin embargo, eso no ha sido problema para dar su "sí" a Dios y entregarle su vida. De hecho, ya ha celebrado su primera misa y en un escenario al que tenía ganas de volver: el Santuario de Fátima

Tiago ofició por primera vez el pasado 15 de julio en la Capilla de las Aparaiciones, como recoge el portal de este lugar mariano. Fue a los pies de la Virgen a ofrecerle y consagrarle su ministerio, cuenta también Aleteia.El sitio web recuerda que este es el primer caso, ya que se han dado otros curas que han perdido la visión, pero después de haber recibido el Sacramento. El icónico lugar siempre ha sido especial para el neosacerdote ciego desde joven. Ahora, su nueva vida comienza como él quería: "En manos de Nuestra Madre". 

"Fátima siempre fue un lugar muy especial para mí, desde mi infancia y, en este momento importante de mi vida, quiero consagrar también mi ministerio sacerdotal en las manos de nuestra Madre, porque sé que', con Ella, es como más fácilmente me puedo unir a Jesús".  

Ya conocía el Santuario antes de que la enfermedad le privara de la vista. Ahora, afirma que puede experimentar Cova da Iria a través de otros sentidos. En su regreso a la "casa de la Madre", confirma que percibe el espacio de otra manera

"Los sonidos, las personas, el sonido de algún que otro pajarillo, me transportan a la paz de este lugar, y el olor de las velas para la devoción y el recogimiento...Todo con mucha lentitud y serenidad, que me ayudan mucho a parar y concentrarme en Dios"

Las limitaciones que posee le han hecho enfrentarse a la realidad de otra manera. Sin embargo, le saca un lado positivo: puede estar más concentrado en su ministerio.  

"El no poder ver me permite, exteriormente, no distraerme tanto, aunque, interiormente, tengo que hacer la misma ruta, tantas veces difícil, de recogimiento y de silencio interior. Después, siento que estoy siendo más consciente de la sensibilidad de mis otros sentidos, normalmente el oído, que es el sentido de la escucha, que puede ser un don para poder ser un sacerdote que escucha los dramas de las personas, sus alegrías y su fe". 

Ya al final del año pasado, siendo diácono recién ordenado, el ahora padre Tiago Varanda leyó el Evangelio en Braille en la misa de la Capillita de las Apariciones. Los textos en escritura tácticl y orientados en la página son las únicas adaptaciones que necesita para celebrar la Eucaristía. Además de esta ayuda, han sido esenciales sus amigos y familiares, que también quisieron estar presentes en la ceremonia del  y por los que Tiago se siente agradecido por todo su apoyo durante su proceso hasta ser sacerdote y el primer sacerdote ciego que se ordena en Portugal.

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