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La emotiva historia de las monjas que crían a un bebé abandonado

Las monjas Agustinas Recoletas en Venezuela recogieron al bebé con dos meses y totalmente desnutrido

La emotiva historia de las monjas que crían un bebé abandonado

 

Javier González
Javier González

Redactor COPE

Natxo de Gamón
@NatxodeG

Redactor de Religión

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:09

Esteban es un niño venezolano y cuando solo tenía 2 meses y pesaba poco menos de 3 kilos, apareció en la comunidad de las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús. Las monjas no lo dudaron y ha sido adoptado. Al pequeño le dejó un desconocido en la comunidad que la Congregación tiene en Los Teques -cerca de Caracas- el pasado 17 de diciembre.

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"Es nuestro pequeño niño Jesús", asegura la hermana Luisana Cruz. "Fue un volver a la vida, porque una semana más y este niño no seguiría viviendo". La situación de Esteban era crítica. Unos días más en esa situación habrían acabado con su vida. La hermana Luisana cuenta que las primeras noches se turnaron para dormir sentadas, con el pequeño en su regazo, debido a los problemas de reflujo que sufría Esteban. Eran tan acusados que podía morir debido al daño digestivo.

Las hermanas habían cuidado de niñas en otras ocasiones, pero nunca de un niño tan pequeño y con estos problemas. "Hemos ido aprendiendo en el camino. La gente nos dice, 'cómo es posible que siendo monjitas también tengáis que criar un niño'. Para nosotras es donación, es vida. Sabemos que no somos sus mamás, pero estos niños vienen sin vida".

Merecen tener un futuro

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Cuando recibieron a Esteban, dice la hermana, era un niño sin ganas de seguir viviendo. "Miradas perdidas, tristes... Sabemos que están vacías de amor y nosotras les estamos dando amor, el amor del Señor. Él mío se queda en esta tierra, les damos el de Dios que es más grande".

"Merecen tener un futuro, una historia más bonita". Por suerte, el pequeño Esteban ha caído en manos de las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, y su porvenir ha cambiado por completo.

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