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La confesión de Tamara Falcó sobre la Virgen María

Tamara Falcó ha hablado sin tapujos sobre su fe y la Virgen María, en una entrevista concedida a 'El País'

La confesión de Tamara Falcó sobre la Virgen María

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:11

Tamara Falcó se la conoce por ser la única hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón, Carlos Falcó. Tiene 37 años y es una habitual del mundo de la moda, en el que ha trabajado con grandes marcas reocnocidas internacionalmente. Tiene su propia colección y ha participado en el programa 'Masterchef Celebrity', que se estrena el próximo miércoles 11 de septiembre. Pero también se la conoce por no haber ocultado nunca su fe, ni siquiera en la última entrevista que ha concedido al diario 'El País'.

Dijo en su día sin ningún tipo de vergüenza que se planteó ser monja, en sus redes sociales comparte con sus seguidores su devoción y no tiene ningún problema en hablar de Dios con mucha naturalidad. La última perla 'evangelizadora' la ha dejado en una entrevista que ha publicado 'El País' el pasado domingo 8 de septiembre.

La Virgen María es mi ideal de mujer buena

La entrevistadora pregunta a Tamara Falcó por su "referente favorito" a lo que ella responde decidida: "Me gustaría ser tan buena como la Virgen, aunque no es el caso. La Virgen María es mi ideal de mujer buena que pone las necesidades de Dios y su hijo por encima de las suyas".

Pone a Dios en todo

Pero no es la única alusión que hace durante la entrevista, y no hace falta que la pregunta tenga algo que ver. La compañera del periódico, Luz Sánchez-Mellado, le pregunta: "¿Antes de Masterchef sabía freír un huevo?" Y la hija de 'la Preysler' responde: "No, y fíjate que creo que Dios me ha puesto ahí para enseñarme a cocinar"

Sé que Dios me ama

Y Tamara Falcó sigue teniendo a Dios presente, también cuando participa en un programa de cocina de la televisión: "Como lo de fíate de la virgen y no corras. ¿Usted se fía o corre?", pregunta. Y la respuesta: "Yo me fío muchísimo, de hecho rezo un montón en las pruebas, pero también corro. San Agustín decía que tienes que trabajar como si Dios no existiera para luego saber que todo es gracias a él. Y mi madre, que Dios solo ayuda a quien se ayuda".

Y para terminar, habla sobre lo que -en general- más se comenta, si cae mal o cae bien. "No me importa mucho caer bien o mal. Sé que tengo un grupo de gente que me quiere, sé que Dios me ama, y el resto, qué voy a hacer, no se puede gustar a todos".

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