Cadena de mentiras

Antonio Moreno nos trae a 'Religión COPE' su columna de cada día 13, con una nueva historia: 'Cadena de mentiras'

Antonio Moreno

Antonio Moreno

Periodista de la Diócesis de Málaga

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 02:28

Cadena de mentiras

 

–(Ay, Dios, otra vez ella).

–Ave María Purísima.

–Sin pecado concebida. Buenas tardes, doña Laura. ¿Otra vez por aquí? Si ya ha estado esta mañana.

–Lo sé, don Ricardo. Pero tengo un reconcome que no estoy tranquila.

–A ver, dígame.

–Pues mire usted, que mi nuera me ha llamado para decirme que este año no haga el pavo relleno que hago todos los años en Nochebuena. Y es que dice que es ya mucha comida y que luego sobra mucho, y que en la Navidad lo importante es que estemos todos juntos, y que ya tenemos la sopa, los entrantes, los mariscos, el cordero, los postres, los mazapanes y los turrones. Y claro, a mí me han entrado las siete cosas, porque esa receta del pavo a mí me la enseñó mi madre que en paz descanse, y yo todos los años –gime– lo hago con tanta ilusión. Y claro, le he dicho todo lo que le tenía que decir: que es una desagradecida, que es una cutre, que la Navidad es para hacer comidas especiales...

Y es verdad que el año pasado los niños se le pusieron malos, toda la noche vomitando, pero yo le he dicho que eso era de tanta Fanta y tanto turrón de chocolate. Al final, ella ha entrado en razón y me ha dicho que sí, que claro, que el pavo no puede faltar en una Nochebuena. Ella lo ha entendido, pero a mí que me iba a dar el soponcio, me han entrado ganas de estrangularla. Y por eso vengo, por ese mal pensamiento, pero que ya la he perdonado.

Bueno, doña Laura, pues eso es lo importante, que no guarde usted rencor, porque la Navidad es tiempo de paz y reconciliación. Ya sabe que una de las obras de misericordia es soportar con paciencia los defectos de los demás. ¡Y no le dé tanta importancia a las comidas, que eso no es lo central de la Navidad, sino que Jesús se hace niño para acercarse a nosotros! ¿Alguna cosa más?

Nada, solo eso.

Bueno pues en penitencia deje hoy el móvil durante 24 horas para vivir el Adviento más intensamente.

–¿Cómo que deje el móvil? ¿No puedo hacer tres avemarías y un credo como siempre?

–No, doña Laura. Eso se lo he puesto de penitencia esta mañana.

–Pero es que yo no puedo estar sin el móvil, don Ricardo, porque vaya que me llamen del médico que estoy pendiende de una cita, o si se pone mala mi tía del pueblo...

–Bueno, no he dicho que no lo lleve encima. Digo que no lo consulte a no ser que le llamen y sobre todo que al menos por un día no mande esas cosas que manda al grupo de whatsapp de la parroquia.

–No, pero Don Ricardo, yo mando cosas que son importantes.

–¿Importantes? Esta semana ha reenviado tres bulos y una fake new del papa. Eso es extender mentiras.

–Hombre, porque a mí me había mandado mi amiga Esperanza, que tiene un tío que es cura, la noticia de que el Papa había dicho que iba a cancelar la Biblia

porque estaba desfasada y yo, claro, lo reenvié a todos para protestar contra esa barbaridad. Porque yo es que a este Papa no...

–Pero vamos a ver, ¡Cómo se le ocurre a usted mentir de esa manera!

¡Shhh!, manda callar una señora que reza en un banco

–¿Mentir yooooo? –responde doña Laura bajando el volumen vocal y subiendo el gestual–. De eso nada. Es verdad que la noticia era falsa, pero ni yo mentí ni mi amiga Esperanza mintió porque a ella también se lo había mandado su amiga Concepción que es catequista en el Sagrado Corazón. Si acaso nos engañaron a nosotras.

–¿Y el bulo del arzobispo de Barquisimeto? ¿Y la foto manipulada del papa con Juan Pablo II y Benedicto XVI? ¿Y el del llamamiento urgente de oración por los 22 misioneros que iban ser asesinados en Siria?

–¡Hombre, no querría que no lo compartiera! ¡Me castigaría Dios!

–¿Y no le castigaría más bien por difundir mentiras? El que difunde una mentira es un mentiroso.

–¡Pero si yo no sabía que era mentira!

–¿Y sabía con seguridad que eran verdad?

–No, pero viniendo de mi amiga...

–Bueno, pues si la responsabilidad es de su amiga, mande ahora un whatsapp a todos diciendo que su amiga es una mentirosa y que usted no tuvo nada que ver. O al menos, diga que es mentira para impedir que otros caigan en la trampa. La mentira requiere reparación.

–No hombre, cómo voy a hacer eso. ¡Qué mal íbamos a quedar mi amiga y yo!

–Bueno, pues la Misa va a empezar y me tengo que revestir. Ya sabe cuál es la penitencia: un día sin móvil. Reciba la absolución. "Dios, Padre Misericordioso que reconcilió consigo al mundo..."

Al día siguiente, Don Ricardo baja como cada mañana a sentarse en el confesonario a las 8.30. Mientras busca los salmos del día, salta una notificación:

GRUPO Parroquianos

Doña Laura:

Mirad, la última del Papa argentino:

«No es necesario creen en Dios para ser una buena persona. En cierta forma, la idea tradicional de Dios no está actualizada…»

¡Se acabó!, exclama don Ricardo mientras pulsa salir del grupo “Parroquianos”. Al otro lado de la Iglesia, en el confesonario del padre Anguita, se arrodilla doña Laura, sigilosa, mientras guarda el móvil en el bolso:

–Ave María Purísima…

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