El Papa pide que la comunión prevalezca sobre las divisiones

Francisco ha recordado en su catequesis la importancia de la comunidad como lugar de discernimiento y de vida de oración 

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Griselda Mutual | Vatican News

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:26

El Papa Francisco ha pedido que la comunión prevalezca entre los cristianos ante las divisiones. En su tradicional audiencia general desde la Plaza de San Pedro de El Vaticano, ha destacado el valor de las comunidades como lugar de nacimiento del discernimiento en común y de vida de oración.  

Aferrados a María

"Hemos comenzado un nuevo ciclo de catequesis que seguirá el 'viaje' del Evangelio que narra el libro de los Hechos de los Apóstoles. Todo tiene origen en la Resurrección de Cristo, que es la fuente de vida nueva. Por eso los discípulos permanecen unidos y perseverantes en la oración, junto a María, la Madre de Jesús y de la nueva comunidad, en espera de recibir el Espíritu Santo".

Uno de los dolorosos acontecimientos de la Pasión que muestran los Hechos de los Apóstoles es que los apóstoles del Señor ya no son los doce elegidos por Él, sino once. Esto sucede porque Judas se quitó la vida aplastado por el remordimiento:

"Esa primera comunidad estaba formada por ciento veinte hermanos y hermanas, un número que contiene el doce, emblemático para Israel, por las doce tribus, y también para la Iglesia, por los doce Apóstoles elegidos por Jesús, que después de los acontecimientos dolorosos de la pasión, con la traición de Judas, se redujeron a once".

El virus del orgullo infectó el corazón del Apóstol

Judas, explicó Francisco, "había empezado a separarse de la comunión con el Señor y con los demás, a hacer a solas, a aislarse, a apegarse al dinero hasta explotar a los pobres, a perder de vista el horizonte de la gratuidad y de la entrega, hasta que permitió que el virus del orgullo infectara su mente y su corazón".

Así, Judas, que había recibido esta gracia “prefirió la muerte a la vida, un camino de oscuridad y ruina. Los otros once, en cambio, escogieron la vida y la bendición, convirtiéndose en responsables de trasmitirlas de generación en generación, del Pueblo de Israel a la Iglesia”.

Se inaugura el discernimiento comunitari

El Papa ha continuado con la explicación contando cómo se hizo necesario entonces “reconstituir el grupo de los doce”. Ese hecho dio lugar a algo de gran valor: “Se inaugura la práctica del discernimiento comunitario”, que consiste en ver la realidad a través de los ojos de Dios, desde el punto de vista de la unidad y la comunión.

De esa comunión entre los apóstoles nació la comunidad. Para que ese nacimiento fuese posible, la comunidad debía recuperarse de la herida de la traición de Judas. 

"El evangelista Lucas nos dice cómo el abandono de Judas causó una herida al cuerpo comunitario. Era necesario que su misión pasara a otro. Pedro indicó el requisito indispensable: haber sido discípulo de Jesús desde el principio hasta el fin, desde el bautismo en el Jordán hasta la Ascensión".

La elección del sustituto de Judas se hizo desde la oración. "He aquí que la comunidad ora de la siguiente manera – siguió diciendo Francisco: "Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muestra cuál de estos dos has elegido para ocupar el lugar que Judas ha abandonado". Y el Señor indica a Matías.

"De los dos candidatos propuestos, el escogido fue Matías, que es asociado a los once, reconstituyendo el colegio apostólico, signo de que la comunión es el primer testimonio de una comunidad viva y que sigue el estilo del Señor".

"De esta manera, se reconstituye el cuerpo de los Doce, signo de comunión, y esa comunión supera las divisiones, el aislamiento, la mentalidad que absolutiza el espacio privado, signo de que la comunión es el primer testimonio que ofrecen los Apóstoles".

Redescubrir la belleza de dar testimonio del Resucitado

El Romano Pontífice ha señalado también nuestra necesidad de “redescubrir la belleza de dar testimonio del Resucitado". Para ello, ha recomendado hacerlo "dejando atrás las actitudes autorreferenciales, renunciando a retener los dones de Dios y no cediendo a la mediocridad”.

Puesto que la reconstitución del colegio apostólico "muestra cómo en el ADN de la comunidad cristiana hay unidad y libertad de sí mismo, que nos permite no temer la diversidad, no apegarnos a las cosas y a los dones y ser mártires, es decir, testigos luminosos del Dios vivo y operante en la historia”.

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