El Papa, a la Curia: "Con cada caso de abusos sexuales, toda la Iglesia es víctima"

Este ha sido uno de los mensajes del Papa a la Curia en un discurso en el que los abusos han sido el tema protagonista en el repaso del año de Francisco

El Papa ha repasado ante la Curia las mayores heridas y alegrías de la Iglesia

El Papa ha repasado ante la Curia las mayores heridas y alegrías de la Iglesia 

Tiempo de lectura: 5' Actualizado 11:53

El Papa Francisco ha hecho un repaso profundo de la actualidad de la Iglesia. En un mensaje a los miembros de la Curia Romana, el Santo Padre ha hecho especial hincapié en los abusos sexuales dentro de la Iglesia como una de sus mayores heridas. Junto a los abusos, el drama de la inmigración o las divisiones dentro de la Iglesia han sido otros puntos a los que el Papa ha prestado atención. 

Sobre los abusos, ha insistido en el compromiso pleno de la Iglesia en acabar con estos casos que dañan a toda la Iglesia. Ha puesto en valor el encuentro de febrero en el que va a tratar este tema con las Conferencias Episcopales de todo el mundo. Igualmente, ha denunciado el encubrimiento de los casos como el mayor crimen que se puede cometer.

Además de las heridas, el Papa también ha expresado los motivos por los que se siente alegre. El Sínodo de los jóvenes, las vocaciones bien vividas en la Iglesia por laicos y consagrados o los nuevos beatos y santos de la Iglesia son cosas que el Papa ha querido celebrar. En Religión COPE, te ofrecemos este análisis del discurso del Papa.  

Las aflicciones de la Iglesia

El Papa Francisco ha incluido en este repaso del año y del estado de la Iglesia cuáles son sus aflicciones y heridas. La primera a la que se ha referido ha sido a la inmigración a través de todas sus manifestaciones: la obligación de partir del propio país, el miedo, la pobreza, la miseria, la violencia contra niños y mujeres o las torturas. Las ha resumido como un contexto de "inhumanidad y brutalidad que nos rodean por todas partes"

También ha hecho mención a que la Iglesia vive hoy "una nueva era de mártires". Esta era está marcada, según Francisco, por los grupos extremistas que se han multiplicado "tomando como punto de mira a iglesias, lugares de culto, ministros y simples fieles". Además, ha señalado cuál el "alimento" de estos grupos: "el odio y la hostilidad hacia Cristo, la Iglesia y los creyentes".

El Santo Padre ha lamentado la falta de libertad religiosa y de conciencia en muchos países y sus efectos sobre los cristianos. Asimismo, ha admirado su sacrifricio y su fe: "siguen abrazando valientemente la muerte para no negar a Cristo", dice.  Junto a los cristianos perseguidos, el Papa ha identificado también como ejemplos a los "buenos samaritanos". Se ha referido así a los"movimientos caritativos y de voluntariado".

Sin embargo, ha subrayado que eso "no nos hace olvidar, sin embargo, el antitestimonios y los escándalos de algunos hijos y ministros de la Iglesia".

Los abusos sexuales: "Toda la Iglesia es víctima"

Francisco ha comenzado su reflexión sobre las "heridas" de los abusos y de la infidelidad en la Iglesia con un recordatorio. Ha reiterado que el compromiso serio de la Iglesia "por erradicar el mal de los abusos" y que la Iglesia "nunca olvida el sufrimiento experimentado por muchos menores a causa de los clérigos y personas consagradasabusos de poder, de conciencia y sexuales".

El Papa se ha centrado en la figura bíblica del rey David para explicar cómo la pereza y la lujuria son sólo los primeros eslabones de una cadena de pecados. "De las chispas de la pereza y de la lujuria, y del 'bajar la guardia' comienza la cadena diabólica de pecados graves". Además, se trata de algo más grave, según Francisco. El caso de David en la Biblia se repite en la Iglesia, ya que tanto el rey de Israel como los hombres consagrados son "elegidos de Dios" 

"También hoy hay “ungidos del Señor”, hombres consagrados, que abusan de los débiles, valiéndose de su poder moral y de la persuasión. Cometen abominaciones y siguen ejerciendo su ministerio como si nada hubiera sucedido; no temen a Dios ni a su juicio, solo temen ser descubiertos y desenmascarados. Ministros que desgarran el cuerpo de la Iglesia, causando escándalo y desacreditando la misión salvífica de la Iglesia y los sacrificios de muchos de sus hermanos".

A los responables de los abusos los ha descrito como "lobos atroces listos parra devorar a las almas inocentes". Ha añadido que estos lobos se esconden "detrás de su gran amabilidad, su labor impecable y su rostro angelical".

El Papa Francisco ha definido que el alcance de sus crímenes dañan, junto a las víctimas, a toda la Iglesia. De hecho, la propia Iglesia se convierte en víctima, ha dicho. "En efecto, también la Iglesia, junto con sus hijos fieles, es víctima de estas infidelidades y de estos verdaderos y propios 'reatos de malversación'".

La decisión de la Iglesia: "esto nunca debe volver a suceder"

Francisco ha insistido en que ante estas "abominaciones" la Iglesia pondrá todos los medios para llevar a los responsables ante la justicia.  Ha lamentado los encubrimientos que se han producido en el pasado, pero ha vuelto a lanzar el compromiso de la Iglesia de rectificar y no volver a encubrir ningún caso. "Esto nunca debe volver a suceder. Esta es la elección y la decisión de toda la Iglesia", ha afirmado. 

Por esa razón, ha recordado que este compromiso va más allá de las palabras. Se ha referido al encuentro de febrero que va a mantener en El Vaticano con las Conferencias Episcopales de todo el mundo sobre "La protección de menores en la Iglesia" como un paso más "en el camino de la purificación"

Francisco, a los abusadores: "Entregáos a la justicia humana y preparaos para la divina"

A los que abusan de los menores querría decirles: convertíos y entregaos a la justicia humana, y preparaos a la justicia divina, recordando las palabras de Cristo: «Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!» (Mt 18,6-7).

"El mayor escándalo es encubrir la verdad"

El Papa Francisco ha querido agradecer la labor de los periodistas y medios de comunicación en los casos de abusos sexuales en la Iglesia. Ha resaltado en especial el de aquellos "que han sido honestos y objetivos y que han tratado de desenmascarar a estos lobos y de dar voz a las víctimas". Para el Papa, cada caso es "una monstruosidad" ante el que ha pedido que "no se guarde silencio y salga a la luz de forma objetiva, porque el mayor escándalo en esta materia es encubrir la verdad".

El Romano Pontífice ha insistido en que este trabajo de los medios, de la sociedad y de la Iglesia es por las víctimas.  "A menudo prefieren el silencio e incluso, vencidas por el miedo, se ven sometidas a la vergüenza y al terror de ser abandonadas", ha asegurado.

Contra las infidelidades vocacionales de los "sembradores de división en la Iglesia"

En el apartado de las infidelidades, el Santo Padre también se ha querido referir a la división que se ha tratado generar desde dentro de la propia Iglesia. Si los responsables de abusos sexuales encuentran su reflejo bíblico en David, el Papa ha recurrido a la figura de Judas Iscariote, que traicionío a Jesús para explicarse.

Se trata, para el Papa, de "aquellos que se esconden detrás de las buenas intenciones para apuñalar a sus hermanos y sembrar la discordia, la división y el desconcierto". Sin embargo, ha recordado que en todos los lugares existen estos "sembradores de división", incluida la Iglesia:  "En las cátedras episcopales hay trigo y hay cizaña; y en las comunidades de fieles hay trigo y hay cizaña". En este sentido, otro de los compromisos que ha querido resaltar de la Iglesia es el deber de combatir cualquier corrupción espiritual".

Las alegrías de la Iglesia para el Papa: desde el Sínodo hasta las vocaciones

El Papa Francisco ha querido dedicar tiempo también a las alegrías de este año en la Iglesia. La primera en la que se ha fijado ha sido en el Sínodo de los Jóvenes que se celebró el pasado mes de octubre. De puertas hacia adentro, el Santo Padre ha alabado las tareas de reforma de la Curia que se están realizando en El Vaticano en las áreas administrativa o de transparencia. Por último, ha querido dar las gracias por los nuevos beatos y santos que han subido a los altares, a quienes ha definido como las "piedras preciosas" de la Iglesia

Entre todos ellos, ha destacado una de las beatificaciones más recientes, la de los 19 mártires de Argelia, como los "modelos de santidad común". También ha expresado su gratitud por los miles de bautismos que se producen cada año, así como por las familias o los jóvenes que se entregan a la vida consagrada o al sacerdocio. 

"Un gran motivo de alegría es también el gran número de personas consagradas, de obispos y sacerdotes, que viven diariamente su vocación en fidelidad, silencio, santidad y abnegación. Son personas que iluminan la oscuridad de la humanidad con su testimonio de fe, amor y caridad. Personas que trabajan pacientemente por amor a Cristo y a su Evangelio, en favor de los pobres, los oprimidos y los últimos".

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