Los 91 años de historia del país más pequeño del mundo

El día 11 de febrero, se celebra el 91 aniversario de la institución del Estado de la Ciudad del Vaticano

Los 91 años de historia del país más pequeño del mundo

 

@evaenlaradio

Corresponsal de COPE en El Vaticano

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:49

El 11 de febrero es una jornada que no pasa desapercibida en el estado más pequeño del mundo, porque marca el inicio de su historia moderna. La firma del Pacto de Letrán fue de vital importancia porque aseguró a la Santa Sede una absoluta y visible independencia, y paralelamente le garantizaba una soberanía indiscutible también en el campo internacional.

La armonía que reina ahora entre la Santa Sede y el Estado italiano no siempre fue así y de hecho hace más de 100 años saltó por los aires.

La toma de Roma el 20 de septiembre de 1870 por parte del ejército italiano puso fin al largo periodo de 1.116 años (del 754 al 1870) de los Estados Pontificios. Fueron momentos muy complicados porque Italia no permitía a la Iglesia formar parte de acuerdos internacionales, como los tratados de Paz tras la Primera Guerra Mundial.

A partir de 1870 y a lo largo de 40 años distintos papas intentaron defender los derechos territoriales del Vaticano. En febrero de 1922, Pio XI es elegido papa y en ese mismo año Benito Mussolini es nombrado jefe del Gobierno italiano.

 


 

 


 

Esta difícil situación llegó a su fin el 11 de febrero de 1929, cuando el cardenal Pietro Gasparri, en nombre del Papa Pío XI, y el primer ministro de Italia, Benito Mussolini, en nombre del rey Víctor Manuel firmaron los Pactos Lateranenses. Por fin los dos países se reconocían mutuamente.

Con este Tratado de Letrán, se creó el Estado más pequeño del mundo. Su extensión es de unas 44 hectáreas alrededor de la basílica de San Pedro e incluye las otras tres basílicas mayores: San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor, así como la antigua residencia de verano de los papas en Castel Gandolfo y diversos edificios llamados “extraterritoriales” destinados a tareas de gobierno, administrativas, de formación y caritativas.

¿Sabías que no es lo mismo referirse al Estado de la Ciudad del Vaticano que a la Santa Sede?

Aunque lo parezca y en ocasiones utilizamos los términos de forma indistinta, en realidad se trata de conceptos y términos diferentes.

Cuando hablamos del Estado de la Ciudad del Vaticano nos referimos a una superficie de apenas 44 hectáreas donde se encuentra el Estado independiente más pequeño del mundo. El término Santa Sede se refiere a la autoridad suprema de la Iglesia, es decir, al Papa en cuanto Obispo de Roma y jefe del Colegio Cardenalicio. Indica, por tanto, el Gobierno central de la Iglesia Católica.

Según la praxis internacional, la Santa Sede tiene personalidad jurídica que le permite firmar tratados y enviar y recibir representantes diplomáticos entre otros derechos. Esto significa que es la Santa Sede y no el Estado del Vaticano quien mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Y, por otra parte, el Vaticano es quien da el soporte temporal para la actividad de la Santa Sede.

El Estado de la Ciudad del Vaticano y la Santa Sede están unidos indisolublemente en la persona del Papa, que es el jefe del Estado, y por lo tanto goza de la plenitud de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo.

El Papa delega las funciones de gobierno en el secretario de estado, en estos momentos el Cardenal Parolín, que por este motivo adquiere un papel fundamental como “número dos” de la Santa Sede.

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