Este es el balance del Papa Francisco de su viaje a Rumanía

El pontífice ha destacado el carácter ecuménico y la unidad entre los cristianos católicos y ortodoxos en el que ha sido su 30º Viaje Apostólico

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Renato Martínez | Vatican News

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 13:20

El Papa Francisco ha hecho balance de su último Viaje Apostólico a Rumanía. Ha destacado, entre otros aspectos, la unidad entre los cristianos católicos y ortodoxos, la beatificación de siete obispos greco-católicos y la importancia de saber encontrar la unidad en la diversidad. En la audiencia general desde la Plaza de San Pedro, el Santo Padre también ha expresado su alegría de haber podido caminar como un peregrino en Rumanía. 

“Queridos hermanos y hermanas: el fin de semana pasado realicé un viaje apostólico a Rumanía, bajo el lema: ‘caminando juntos’. Tenemos la gracia de vivir un tiempo de relación fraterna entre las diferentes iglesias cristianas”, ha comenzado Francisco.

“En Rumanía – precisó el Pontífice – la mayoría de los fieles pertenece a la Iglesia Ortodoxa; y la comunidad católica, tanto griega como latina, es viva y activaLa unidad entre todos los cristianos, aun no siendo plena, se basa en el único bautismo y está sellada por el sufrimiento y la sangre derramada durante la persecución bajo un régimen ateo”

Gratitud con quienes han contribuido en esta Visita

En su catequesis, el Santo Padre expresó su agradecimiento a las Autoridades civiles y eclesiásticas y a todos los que han contribuido en esta visita. “Sobre todo, doy gracias a Dios por permitir que el Sucesor de Pedro regrese a ese país, veinte años después de la visita de San Juan Pablo II”,  ha precisado el Papa.

“Los diversos encuentros pusieron de relieve el valor y la necesidad de caminar juntos, tanto entre cristianos, en el plano de la fe y de la caridad, como entre ciudadanos, en el plano del compromiso civil”

El único Bautismo, unión entre todos los cristianos

El Papa Francisco ha recordado con alegría que el lema de su viaje “Caminar juntos” lo pudo cumplir caminando entre el pueblo rumano, como un peregrino. “Como cristianos, tenemos la gracia de vivir un tiempo de relaciones fraternas entre las diferentes Iglesias.

"En Rumania la mayoría de los fieles pertenecen a la Iglesia Ortodoxa, actualmente guiada por el Patriarca Daniel, a quien dirijo mis pensamientos fraternos y agradecidos. La comunidad católica, tanto ‘griega’ como ‘latina’, es viva y activa. La unión entre todos los cristianos, aunque incompleta, se basa en el único Bautismo y está sellada por la sangre y el sufrimiento padecido juntos en los tiempos oscuros de las persecuciones, especialmente en el último siglo bajo el régimen ateo”, ha subrayado el pontífice.

La unidad no elimina la diversidad

Asimismo, el Santo Padre ha resaltado el cordial encuentro con el Patriarca y el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa rumana.  En él, ha reafirmado la voluntad de la Iglesia Católica de caminar juntos en una memoria reconciliada y hacia una unidad más plena. Esa unidad es la que el mismo pueblo rumano invocó durante la visita de San Juan Pablo II.

Esta importante dimensión ecuménica del viaje culminó con la solemne oración del Padrenuestro dentro de la nueva, imponente catedral Ortodoxa de Bucarest. "Fue un momento de gran valor simbólico, porque el Padrenuestro es la oración cristiana por excelencia, herencia común de todos los bautizados. Hemos manifestado que la unidad no elimina las legítimas diversidades. Que el Espíritu Santo nos lleve a vivir cada vez más como hijos de Dios y hermanos entre nosotros”.

Encuentro con la Comunidad Católica

Además, el Papa Francisco ha señaldo que con la Comunidad Católica celebró tres Liturgias Eucarísticas. La primera fue en la Catedral de Bucarest, el 31 de mayo, fiesta de la Visitación de la Virgen María, icono de la Iglesia en camino en la fe y en la caridad.

La segunda en el Santuario de Șumuleu Ciuc, destino de muchos peregrinos. Allí, la Santa Madre de Dios reúne a los fieles en la variedad de idiomas, culturas y tradiciones.

Y la tercera celebración fue la Divina Liturgia en Blaj, centro de la Iglesia Greco-Católica en Rumania, con la beatificación de siete obispos mártires greco-católicos, testigos de la libertad y de la misericordia que vienen del Evangelio.

Uno de estos nuevos beatos, Mons. Iuliu Hossu, escribió durante su encarcelamiento: “Dios nos ha enviado a esta oscuridad del sufrimiento para dar perdón y orar por la conversión de todos”. 

El Santo Padre también ha resaltado el intenso y festivo encuentro con jóvenes y familias, realizado en Iaşi, ciudad antigua e importante centro cultural, cruce de caminos entre Occidente y Oriente. 

Respeto de todas las etnias, lenguas y religiones

Finalmente, el Papa Francisco ha recordado la última etapa de su viaje fue la visita a la comunidad romaní de Blaj. "En esa ciudad hay muchos romaníes, y por eso he querido saludarlos y renovar mi llamamiento contra todas las formas de discriminación y a favor del respeto de las personas de todas las etnias, lenguas y religiones".

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