La sorprendente historia de Nuestra Señora de Knock, patrona de Irlanda

Francisco será el segundo Papa que visita este Santuario 

Santuiario de Knock (Irlanda)

Santuiario de Knock (Irlanda) 

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Corresponsal de COPE en El Vaticano

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 11:30

Nadie podía imaginar que lo sucedido al anochecer del 21 de agosto de 1897 en un pequeño pueblo irlandés, convertiría Knock en el santuario nacional de Irlanda, al que acuden cada año millón y medio de peregrinos.

Eran las 8 de la noche y dos mujeres, Mary Mcloughlin y Mary Byrne, la encargada habitual de cerrar la iglesia, regresaban a sus casas bajo una intensa lluvia. Al pasar junto a la parte trasera de la iglesia de San Juan Bautista, en la paupérrima aldea de Knock, situada en el condado irlandés de Mayo, contemplaron asombradas una aparición sobre la pared de la Iglesia.

Envueltos en una luz brillante vieron a la Virgen María, a San José, a San Juan Evangelista y a Jesús bajo la figura de un Cordero a lo largo de 2 horas. La Virgen llevaba un largo vestido blanco abrochado en el cuello, mientras sus manos y sus ojos miraban al cielo como si estuviera rezando. En su cabeza portaba una corona brillante ajustada en su frente por una rosa. A la derecha de la Virgen se encontraba San José, vestido con una túnica blanca, con la cabeza vuelta ligeramente hacia ella; a su izquierda San Juan Evangelista, con vestiduras de obispo. En su mano izquierda llevaba un libro y levantaba la derecha como si estuviera predicando. Detrás de ellos y sobre un altar se encontraban una cruz, la figura del Cordero y seis ángeles que revoloteaban sobre el Cordero.

Las figuras se encontraban suspendidas en el aire a medio metro de altura sobre la pared del templo.

Las dos mujeres, que no salían de su asombro, avisaron rápidamente a más vecinos del pueblo. Pudieron contemplarlo 15 personas, que se pusieron a rezar el Rosario. El grupo era muy heterogéneo: hombres y mujeres de edades comprendidas entre 5 y 75 años. La aparición se prolongó a lo largo de dos horas bajo una lluvia torrencial. Ellos estaban completamente mojados, pero el suelo y la pared permanecieron secos durante toda la aparición.

Una de las ancianas presentes, Brigid Trench, intentó besar los pies de la Virgen, pero no consiguió hacerlo. No había “cuerpo” que besar. Era una aparición.

Otras personas del pueblo, ajenas a lo que estaba ocurriendo, aseguraron que habían visto una luz muy brillante iluminando el área alrededor de donde se encontraba situada la iglesia.

Tan sólo 6 semanas después de la aparición, las autoridades eclesiásticas comenzaron a investigar lo sucedido. El arzobispo de Tuam, John MacHale nombró una comisión que examinó a los quince testigos. La testigo de mayor edad era una señora de 74 años, el más joven sólo tenía 5. Se dictaminó que el testimonio de todos era fiable y satisfactorio. En el año 1936 otra segunda comisión ratificó la primera investigación tras interrogar nuevamente a los tres testigos que todavía vivían de la aparición. Todos confirmaron sus declaraciones originales de 1879. La Santa Sede también aprobó las apariciones.

El más joven de todos los que asistieron a la aparición de la Virgen era el pequeño John Curry, que en ese momento tan sólo tenía cinco años. Su primo, de 11 años, lo había levantado sobre una valla para que pudiera ver la aparición. A los 25 años emigró a Estados Unidos en busca de trabajo, pero murió en la pobreza a los 68, asistido por las Hermanitas de los Pobres.

Su cuerpo ha sido recuperado recientemente de una tumba sin nombre para rendirle homenaje y enterrarle con todos los honores. Ahora descansa en la Basílica de Saint Patrick de Nueva York con una lápida que lo señala como testigo de esta aparición.

A partir de aquel momento miles de enfermos empezaron a peregrinar desde distintas partes de Irlanda hasta el Santuario de Knock. Y se produjeron numerosas curaciones extraordinarias.

La única aparición mariana reconocida por la Iglesia en la que la Virgen no dejó mensajes

A diferencia de otras apariciones marianas, en Knock, ni la Virgen ni ninguno de sus acompañantes pronunció palabra alguna ni nos dejó mensajes. En este aspecto radica la particularidad de esta aparición. Su presencia se convirtió en el mensaje. La Virgen quiso llenar de esperanza y consuelo a una zona de Irlanda duramente golpeada por el hambre y por la pobreza.

Distintos expertos han realizado una aproximación al significado último de esta aparición: La Virgen quiso estar acompañada de su esposo y de quien hizo las veces de su hijo tras la muerte de Jesús en la cruz, el apóstol San Juan: “hijo, ahí tienes a tu Madre; Madre, ahí tienes a tu hijo”. Su mensaje sin palabras es claro: no os dejamos solos, estamos aquí con vosotros. Un silencio que a veces es más elocuente que las palabras.

Junto a la antigua iglesia se construyó el nuevo santuario y durante el último cuarto del siglo XX,se convirtió en meta de peregrinaciones llegadas de todo el mundo.

San Juan Pablo II visitó el santuario en 1979, año en el que se celebraba su centenario, y Santa Teresa de Calcuta, en junio de 1993.

Curaciones extraordinarias

Entre las curaciones más sorprendentes se encuentra la curación repentina y sin explicación médica posible de la esclerosis múltiple de una mujer, Marion Carroll en 1989.

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En su primer embarazó notó que tenía extraños problemas de salud, pero en esa época se conocía poco la esclerosis múltiple. Desde 1985 ya no hubo mejorías y quedó prácticamente paralizada en casa. Un domingo de septiembre de 1989 todo cambió. Su hígado tenía varias infecciones, estaba paralizada y quizá le quedaban pocos días de vida. Aquel día unos amigos se habían ofrecido para llevarla al santuario de Knock en camilla. Ella aceptó tan solo para que su marido e hijos pudieran descansar durante unas horas, puesto que requería atención para todo.

Ya en el Santuario, tras sentir un fuerte dolor en sus tobillos notó una sensación de felicidad en su interior. Sabía que estaba curada. Ninguno de sus médicos daba crédito.

Como en todas las curaciones, la Iglesia es cauta antes de certificar su carácter milagroso.

Un Santuario convertido en centro de las peregrinaciones de Irlanda

Considerado como el “Lourdes” irlandés, su devoción se extendió por el mundo gracias a los emigrantes irlandeses. No hay familia irlandesa que al abandonar su país deje de llevar consigo una imagen de la Knock Muire, “la Colina de María".

La construcción de la nueva basílica se llevó a cabo en 1967 gracias al esfuerzo de quien fue su párroco, James Horan. Consiguió además que se construyera en 1985 un aeropuerto. La primera piedra fue bendecida en 1973 por el futuro San Pablo VI. Un dato muy singular del nuevo edificio del Santuario es que reposa sobre 32 pilares, construidos con piedra y material de cada uno de los 32 condados irlandeses.

A lo largo del último siglo el Santuario ha sido el escenario de grandes citas históricas para Irlanda, como la Peregrinación por la Paz en el Mundo, que se realizó en agosto de 1940, con la participación de unos 50.000 irlandeses. En 1954, con ocasión del Año Mariano proclamado por Pío XII, se coronó la estatua de la Virgen. Asistieron más de un millón de peregrinos.

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