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Obispos de EE.UU. ante el tiroteo en Texas: "Parece no haber fin al derramamiento de sangre que nos abruma”

El Arzobispo de San Antonio y el Presidente del Episcopado de EE.UU. se pronuncian después de la terrible masacre en un supermercado en El Paso

Los Obispos de EE.UU ante la masacre en Texas: Parece no haber fin al derramamiento de sangre que nos abruma”

La gente sostiene sus teléfonos durante la vigilia de oración por el tiroteo en El Paso (Texas)Vatican News

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Agencia de noticias del Vaticano

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12:06

“Esta violencia sin sentido, contra los inocentes compradores de fin de semana, vuelve a horrorizar nuestras conciencias, ya que parece no haber fin al derramamiento de sangre que nos abruma”. Son las declaraciones del Arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller y el Obispo Auxiliar, Michael Boulette, realizadas pocas horas después de enterarse del masivo tiroteo en el Centro Comercial “Cielo Vista” en El Paso, Texas.

Tras los últimos informes que indican que al menos 20 personas han muerto y 26 han resultado heridas de bala, los prelados expresan su gratitud “a las fuerzas de seguridad y a otros miembros del personal de emergencia que fueron los primeros en llegar a la escena de este atroz crimen, y cuyas acciones sin duda salvaron vidas adicionales”.

Por último, piden al Señor y al Espíritu Santo que les ayuden a restaurar y reconstruir el respeto por la vida en su nación, y a poner fin “a esta indescriptible carnicería que se repite de una manera desgarradora”.

Por su parte, el Cardenal Daniel DiNardo, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), y el Obispo Frank J. Dewane de Venecia, Florida, Presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la USCCB, también se pronunciaron ante lo ocurrido, emitiendo una declaración en respuesta al trágico tiroteo, en la que lo tachan de “inhumano” y “sin sentido”.

Además, consideran que algo sigue siendo “malo” en su sociedad, cuando los lugares donde la gente se congrega para participar en las actividades cotidianas de la vida pueden, sin previo aviso, “convertirse en escenas de violencia y desprecio por la vida humana” y aseguran que esta plaga de violencia armada “continúa sin control y se extiende por todo el país”.

Los obispos de la Conferencia, así mismo, han expresado que “las cosas deben cambiar” y piden, una vez más, “una legislación efectiva que aborde por qué estos inimaginables y repetidos casos de violencia armada asesina siguen ocurriendo en nuestras comunidades”. Por último, aseguran sus oraciones por todas las víctimas y por la sanación en todas estas comunidades afectadas.

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