El Papa en la JMJ: El vía crucis de Jesús que se prolonga hasta hoy

El Papa Francisco ha concluido el vía crucis de este viernes 25 de enero con una oración que ha compartido con los jóvenes

El Papa en la JMJ: El vía crucis de Jesús que se prolonga hasta hoy

ETTORE FERRARI

Javier González
Javier González

Redactor COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:01

La JMJ de Panamá no deja de dar noticias dignas de contarse. Este jueves se ha celebrado el vía crucis tradicional y ha sido preparado por diferentes grupos de toda latinoamérica. Cada nación latina -Cuba, Costa Rica, Venezuela, Brasil...- ha leído una reflexión para cada estación, rezando especialmente por los problemas de sus países de origen.

Para concluir este rato de oración con los jóvenes, el Papa ha ofrecido una significativa oración, como siempre acordándose de los más débiles y los que más sufren. El contraste entre el 'speech' del miércoles en su bienvenida con el tono sosegado, sobrio y respetuoso de este momento sagrado es significativo. Habla más despacio, con más profundidad.

Dios, "quisiste abrazar a todos aquellos que muchas veces consideramos no dignos de un abrazo, de una caricia, de una bendición; o, peor aún, ni nos damos cuenta de que lo necesitan."

El Papa ha asegurado que aquél camino hacia el Calvario del vía crucis de Jesús "se prolonga hoy." Y se prolonga en todo aquello que nos hace sufrir y nos aleja de Dios. Francisco ha enumerado todas esas cosas poniéndose en presencia de Dios y en compañía de los jóvenes.

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Ha sido especialmente emotivo ese primer sufrimiento que ha puesta en la lista al Señor: "Tu via crucis se prolonga en el grito sofocado de los niños a quienes se les impide nacer y de tantos otros a los que se les niega el derecho a tener infancia, familia, educación; que no pueden jugar, cantar, soñar..." El público ha interrumpido por un momento con discreción y respeto, ese tono sobrio que ha protagonizado toda la vigilia con un sentido aplauso al escuchar la defensa de la vida.

Después el Santo Padre ha pedido por las mujeres que son y han sido maltratadas asegurando que "Dios sufre" hoy por ellas y es parte de su calvario. También se ha acordado de los jóvenes y del conformismo, de las personas que sufren a causa "de la droga, el alcohol, la prostitución y la trata."

No se ha olvidado tampoco de los ancianos "abandonados y descartados" y de los "pueblos originarios  a quienes se despoja de sus tierras, raíces y cultura, silenciando y apagando toda la sabiduría que pueden aportar." Y ha dejado en el últio lugar a la "madre tierra" dando importancia también, haciéndose eco de la encíclica ''Laudato si'' que ha estado presente ddurante toa la JMJ.

"Y nosotros, Padre de misericordia, ¿Consolamos y acompañamos al Señor, desamparado y sufriente, en los más pequeños y abandonados?" Y la respuesta a este via crucis prolongado es una: aquella que da lema a esta jornada Mundial de la Juventud. El sí de María para que se haga la voluntad de Dios.

"De ella queremos aprender a estar de pie al lado de la cruz, no con un corazón blindado y cerrado, sino con un corazón que sepa acompañar, que conozca de ternura y devoción; que entienda de piedad al tratar con reverencia, delicadeza y comprensión."

Ya le estaban quitando el micrófono cuando el Papa ha hecho recular rapidammente al ayudante para dirigir unas últimas palabras a los jóvenes tras la bendición. Que nos acordemos de María. Y para finalizar un sencillo y muy natural "adiós", coreado por alguna sonrisa. No hacía falta más.

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