Secretario de Estado vaticano valora abrir "una nueva fase" de los acuerdos Santa Sede-China

El purpurado confía en que esa fase "de mayor colaboración" se concretará de forma progresiva en la vida de los católicos chinos

El cardenal Pietro Parolin analiza en una entrevista a Global Times el estado de los pactos China-Vaticano

El cardenal Pietro Parolin analiza en una entrevista a Global Times el estado de los pactos China-Vaticano 

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Agencia de noticias del Vaticano

Redacción religión | Agencias

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 09:44

El acuerdo provisorio entre la Santa Sede y China del pasado mes de septiembre está dando frutos positivos en lo que se refiere a la relación entre los dos Estados. Así lo ha afirmado el secretario de Estado de El Vaticano, el cardenal Pietro Parolin. En una entrevista para el Global Times  , el purpurado ha afirmado que la paz que ha marcado "las últimas celebraciones de Pascua" y la "participación de un representante del Vaticano en la Exposición Internacional de Horticultura en Beijing atrajo una atención positiva". 

Significado y funcionamiento del Acuerdo

Parolin ha asegurado en la entrevista que el acuerdo que se ha alcanzado con Pekín sólo es el principio de un largo camino al que se ha llegado también después de un largo recorrido.

 “Las dos partes saben que este acto constituye el punto de llegada de un largo viaje, pero es sobre todo un punto de partida. Tenemos confianza en que ahora podemos abrir una nueva fase de mayor colaboración para el bien de la comunidad católica china y para la armonía de toda la sociedad. Los canales de comunicación están funcionando. Hay elementos que muestran un aumento de confianza entre las dos partes. Estamos inaugurando un método que parece positivo y que, sin duda, será necesario desarrollar con el tiempo, pero que ahora mismo nos da la esperanza de que podamos lograr progresivamente resultados concretos”. 

En este sentido, ha explicado que “deben caminar juntos” porque solo así podrán “sanar las heridas y los malentendidos del pasado”, para mostrar al mundo que, incluso partiendo de posiciones lejanas, “se pueden alcanzar entendimientos fructíferos”. El secretario de Estado ha  enfatizado un aspecto que es particularmente importante para el Papa Francisco: la verdadera naturaleza del diálogo. “En él, ninguna de las dos partes renuncia a su propia identidad y a lo que es esencial para el desempeño de su tarea” ha puntualizado.

“China y la Santa Sede no están discutiendo la teoría de sus respectivos sistemas, ni quieren reabrir temas que ahora forman parte de la historia – ha continuado – sino que estamos buscando soluciones prácticas para las vidas de personas concretas, que desean practicar su fe con serenidad y ofrecer una contribución positiva a su propio país”.

Las oposiciones al diálogo

La firma de este tratado ha suscitado y suscita críticas también dentro del seno de la propia Iglesia. Esa circunstancia entra dentro de la normalidad para el cardenal. A ella responde con que la apertura a China puede resultar "inédita" para muchos. Sin embargo, sí distingue esas valoraciones de las que quieren anclar las relaciones en una mera estrategia geopolítica. 

“Obviamente, otra cosa son las críticas que provienen de posiciones perjudiciales y que parecen apuntar solo a preservar los viejos equilibrios geopolíticos. Para el Papa Francisco, que es muy consciente de lo que ha sucedido en el pasado reciente, el interés principal en el diálogo en curso es 'la pastoral'. Está realizando un gran acto de confianza y respeto por el pueblo chino y su cultura milenaria, con la esperanza motivada de recibir una respuesta igualmente sincera y positiva" ha subrayado.

Evangelio, inculturación y "sincronización"

Con respecto al proceso de inculturación del Evangelio y al proceso de "sincronización" de las religiones llevadas a cabo por las autoridades chinas, el Secretario de Estado declara: "La inculturación es una condición esencial para una buena proclamación del Evangelio que, para dar fruto requiere, por un lado, la salvaguardia de su auténtica pureza e integridad y, por el otro, de ser declinado de acuerdo con la experiencia particular de cada pueblo y cultura. La fructífera experiencia de Matteo Ricci, que pudo llegar a ser auténticamente chino en nombre de los valores de la amistad humana y el amor cristiano, es un testimonio ejemplar”.

Y para el futuro, ciertamente, “será importante profundizar este tema, especialmente la relación entre 'inculturación' y 'sincronización', teniendo en cuenta que el liderazgo chino ha tenido la oportunidad de reafirmar el deseo de no afectar la naturaleza y la doctrina de las religiones individuales” asegura el purpurado, pues, estos dos términos, "inculturación" y "sincronización", “se refieren entre sí sin confusión y sin oposición: pueden ser, de alguna manera, perspectivas complementarias y abiertas para el diálogo a nivel religioso y cultural”.

Un mensaje para los líderes políticos

Pietro Parolin también ha enviado un mensaje para los líderes políticos acerca del contexto internacional actual. Les ha exhortado a cuidar cada decisión, ya que, lo que ocurre a nivel local tiene repercusiones globales. Les exhortó a “asumir enormes responsabilidades” porque “lo que sucede a nivel local – explicó – tiene casi inmediatamente repercusiones en el nivel global”. “Todos estamos interconectados, por lo que las palabras y decisiones de unos pocos influyen en la vida y el pensamiento de muchos” afirmó.

Y además, expresó su invitación a aquellos con responsabilidades políticas directas “a que tengan en cuenta este poder de influencia sobre los pueblos”, “un poder – puntualizó – que puede marearlo”. “Contribuyan a construir un futuro más humano, más justo y más digno para todos” concluyó.

Parolin recuerda las largas negociaciones

Las negociaciones han dejado momentos de dificultad, pero también episodios hermosos para el cardenal. Pietro Parolin recuerda cómo llegó a pensar que “en varias ocasiones me pareció que nunca progresaríamos y que todo se detendría". La solución a esa situación fue que "la voluntad de avanzar prevaleció en ambas partes, y con paciencia y determinación intentamos superar los obstáculos del camino”. 

Para Parolin, son valiosos los momentos vividos “en familiaridad y amistad”. De esos, destaca aquellos que les permitieron “conocerse y apreciarse más” pero sobre todo de “compartir la humanidad que nos une más allá de las diferencias que existen entre nosotros”.

En este sentido, rememora uno de los días que estuvieron en Asís con la Delegación China. “Fue un domingo de primavera” dice, y continúa: “Los fascinantes lugares franciscanos y el clima que se creó entre nosotros abrieron mi corazón a una gran esperanza, que me apoyó en todos los años siguientes y que todavía me sostiene. Hemos visto las primeras realizaciones y, con la gracia de Dios, veremos más, para el beneficio de toda la comunidad católica china”.

Las palabras para el pueblo chino y para quienes los guían

El cardenal Pietro Parolin quiso transmitir a los líderes y a todos los chinos unas palabras de parte de el Papa Francisco. Concretamente, la petición del Santo Padre a los católicos chinos, a quienes pide "que emprendan con valentía el camino de la unidad, la reconciliación y un renovado anuncio del Evangelio”

Parolin ha subrayado que el Papa ve a China “no sólo como un gran país sino también como una gran cultura, rica en historia y sabiduría”. En este sentido, la Santa Sede espera que China no tenga miedo de dialogar con el mundo en general y que las naciones del mundo den crédito a las profundas aspiraciones del pueblo chino y concluye con las palabras del Papa Francisco. “Diremos que sólo juntos podemos superar la globalización de la indiferencia, trabajando como artesanos creativos de la paz y tenaces promotores de la fraternidad".

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