El abandono rural y el individualismo, mayores potenciadores de la soledad en España

El secretario general de Cáritas Vitoria, Ramón Ibeas, añade que la dinámica de la sociedad moderna contribuye al abandono de ancianos en las ciudades

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El abandono de la España rural y el individualismo, mayores potenciadores de la soledad en España 

Redacción religión

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:31

El mundo rural, pero también las ciudades. La realidad de la soledad en las personas mayores en España abarca los dos ámbitos. El individualismo moderno y el abandono del campo son las dos raíces de este problema para Ramón Ibeassecretario general de Cáritas Vitoria. Ibeas ha explicado en Herrera en COPE que la solución puede pasar por "generar redes de relaciones".  

La doble reflexión de Ibeas pasa por que el abandono ocurre tanto en pueblos como en ciudades. Ha recordado que "el gran problema de la soledad en las personas mayores está en el ámbito rural" Sin embargo, el reciente caso ocurrido en Bilbao también revela, para el responsable de Cáritas, un problema más humano.

"En los espacios urbanos, cada vez somos una sociedad más moderna, y por tanto, más individualista, y quizá, vivamos más aislados porque la propia dinámica social nos lleva a eso. El que no sirve, no sirve para nada, y si no sirves para nada, terminas marginado y en el rincón", asegura en COPE.

Ante este contexto y los 2 millones de personas de más de 65 años que viven solas en España, Ibeas subraya que la respuesta pasa por "generar redes de relaciones" y humanizarlas de tanta legalidad que, en su opinión, "dificulta cuestiones tan sencillas como preguntarle a una persona y preguntarle qué tal le va". Se ha referido como ejemplo concreto a las iniciativas de alquiler de piso a personas mayores por parte de jóvenes, universitarios o estudiantes.

Del mismo modo, también advierte que la soledad no sólo avanza geográficamente, sino también en la persona. Alerta sobre qué tipo de soledad es la que acaba en exclusión social. Reconoce que hay "soledades deseadas, y soledades que son 'vivo solo en mi casa, pero luego tengo un mundo de relaciones'". No obstante,  "hay otras soledades que son mucho más profundas. Son aquellas personas que, ni saliendo a la calle, tienen nadie con quien compartir nada. Eso sí se convierte en un problema y nos da un perfil de exclusión".

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