Crisis migratoria

Portavoz de ACNUR en México: "La Iglesia es clave para atender a la caravana de migrantes"

La portavoz de ACNUR en Latinoamérica explica que todos los albergues de México que acogen a los migrantes por encima de su capacidad son de la Iglesia.

ACNUR en México

Una religiosa atiende a un miembro de la caravana de migrantes a su paso por México. Alfa y Omega

Semanario católico

María Martínez López

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 12 nov 2018

Francesca Fontanini vive estos días siguiendo el día a día de la caravana de migrantes. La portavoz en América Latina de ACNUR, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, está coordinando la respuesta simultánea de la entidad en tres países: MéxicoHonduras y Guatemala.

En primer lugar, proporcionan asistencia humanitaria básica a los 1.700 migrantes que, según datos oficiales, han pedido asilo en México. La legislación mexicana prevé 45 días hábiles para que esta solicitud sea aceptada o rechazada. Mientas su solicitud se tramita, los centroamericanos deben permanecer en el estado donde se ha presentado la petición: de momento, Chiapas u Oaxaca. Allí reciben, a través de ACNUR y otros socios, comida y agua, colchonetas, sábanas, productos de higiene y para bebés, medicinas, etc.

Por otro lado, colaboran con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, perteneciente al Gobierno, para tramitar y gestionar las solicitudes de asilo. "Con 3.000 solicitudes en dos semanas están desbordados, no tiene capacidad para gestionarlo", explica Fontanini a Alfa y Omega. Las peticiones son similares, porque "todos ellos huyen de la violencia, de la persecución, de cosas que desgraciadamente están muy presentes en HondurasGuatemala y El Salvador como las extorsiones, los secuestros o las amenazas".

Algunos han regresado

En esta labor de ayuda a los migrantes, "la Iglesia es un socio clave –subraya la portavoz de ACNUR–. Todos los albergues que en el sur de México están hospedando migrantes, y por encima de su capacidad, son católicos. Por eso colaboramos estrechamente con su personal, dándoles formación. En muchos casos son ellos los que nos ayudan a identificar a gente que puede estar interesada en pedir asilo".

La de los 3.000 solicitantes de asilo en México es la única cifra que Fontanini conoce con certeza. "El resto de datos no son precisos. Sabemos que parte de la caravana ha regresado a Honduras por las dificultades del viaje. En Tapachula hemos visto gente herida, traumatizada, desesperada, en condiciones muy precarias. Hay madres solas con niños, personas que se han quedado sin medios económicos" para sobrevivir durante el viaje. Algunos, ante esta perspectiva y ante la posibilidad de sufrir abusos o caer en manos de traficantes durante el trayecto, prefieren dar marcha atrás.

Un segundo contingente de los migrantes que partieron con la caravana han vuelto a Honduras a la fuerza, expulsados por las autoridades mexicanas. Por ello, otra vertiente del trabajo de Fontanini y ACNUR se localiza en Honduras y Guatemala. "Hemos aumentado el personal allí porque algunas de las personas que han sido devueltas necesitan protección. Nosotros hacemos un seguimiento de estos casos, investigamos la causa de su huida y si es necesario las reubicamos a otras zonas del país o buscamos otras medidas para que su vida no corra peligro".

Futuro incierto en Estados Unidos

La mayoría de los migrantes no quiere solicitar asilo en suelo mexicano por desconocimiento y por "miedo a que revelando sus datos personales puedan ser identificados por la banda o la pandilla de la que huyen –explica esta activista–. Otros tienen planeado llegar a Estados Unidos y solicitar protección allí".

Fontanini estima que serán en torno a los 3.500 los que continúan rumbo a Estados Unidos, donde les esperan 15.000 soldados armados y con orden de disparar si, por ejemplo, se les lanzan piedras. El presidente Donald Trump, que el martes se enfrenta a las decisivas elecciones de mitad de legislatura, ha anunciado también una orden ejecutiva para endurecer el proceso de solicitud de asilo.

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