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El obispo de la diócesis de la frontera entre México y EE.UU que donó un riñón a una feligresa

Mons. Seitz donó un riñón a una feligresa enferma cuando era párroco y se dedica a ayudar, como puede, a los inmigrantes hacinados en la frontera

Monseñor Seitz cruza el Paso del Norte –que une Ciudad Juárez con El Paso | José Luis González, Reuters

Monseñor Seitz cruza el Paso del Norte –que une Ciudad Juárez con El Paso | José Luis González, Reuters

Alfa y Omega

Semanario católico

Cristian Sánchez Aguilar

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 10:55

La frontera entre México y Estados Unidos ha dejado una impactante imagen que retrata el compromiso de la Iglesia católica por los inmigrantes, que huyen de sus países de origen buscando un futuro mejor. Esa foto la protagoniza el obispo estadounidense de El Paso, Mark Joseph Seitz, conocido por donar un riñón a una feligresa enferma cuando era párroco. Un caso en particular le llevó a tomar partido, a ponerse sus vestimentas episcopales y dar la mano a una familia hondureña y cruzar con ellos la frontera.

Mons. Seitz estaba harto de los "intentos de secuestro" que padecían los tres hijos, todos menores, de esta familia hondureña en Ciudad Juárez. Además, también veía la falta de atención médica a la madre y al más pequeño de los hijos, que sufren afecciones cardíacas. Llevaban tres meses esperando la resolución de su caso.

"Sabíamos que nuestras posibilidades de cruzar eran mínimas, pero había que intentarlo"

El episcopado no aguantó más. Por esa razón, los tomó de la mano y atravesaron el puesto, gracias a una brecha en el protocolo. "El protocolo establece excepciones que incluyen a aquellos cuya salud o bienestar se verían amenazados por permanecer en México", explica.

"Sabíamos que nuestras posibilidades de cruzar eran mínimas, pero había que intentarlo. Cuando les permitieron cruzar, la sensación de euforia fue increíble, sentíamos como si hubiéramos salvado sus vidasPero la experiencia también fue desgarradora porque hay miles como ellos, y genera mucha impotencia saber que somos capaces de ayudar a muy pocos", cuenta.

"Fui incapaz de darle nada más que una bendición"

Una imagen de euforia por otra de tristeza. Al cruzar la frontera con esta familia, tuvo otro encuentro. Esta vez, con algunos cubanos que no habían conseguido recibir el estatus de refugiados de un régimen opresivo. "Uno de ellos tenía la cara magullada y un ojo negro y azul, fruto de ser atacado y robado. Fui incapaz de darle nada más que una bendición".

Sin embargo, a pesar de su valentía, la ley de Estados Unidos ha echado de nuevo a esa familia a la zona de México. "Nos sentimos tremendamente decepcionados por esta decisión cruel e incorrecta", recalca en una entrevista a Alfa y Omega. 

Robos, violencia y asesinatos: la situación de los inmigrantes en los campamentos de Río Grande

Ese retorno a territorio mexicano del que ha sido víctima esta familia responde a una legislación llamada Protocolo de protección al migrante o "Permanecer en México". Junto a ella, según el obispo, "hasta 300 personas al día son enviadas de regreso a México para que esperen allí mientras se desarrolla el proceso judicial en el que intentarán presentar su solicitud de asilo".

En este sentido, también ha reiterado el total desacuerdo de los prelados, tanto estadounidenses como mexicanos, al plan por el que los solicitantes de asilo en suelo estadounidense permanecen a la espera de la resolución de sus procesos en el país vecino. La razón principal se encuentra en la aglomeración de decenas de miles de inmigrantes en la frontera en campamentos improvisados. Muchos de estos solicitantes de asilo están solos, son vulnerables y han pasado por muchas dificultades

Cruce por el puente fronterizo desde la mexicana Júarez hacia Paso, Texas | José Luis González, Reuters

Cruce por el puente fronterizo desde la mexicana Júarez hacia Paso, Texas | José Luis González, Reuters

"Por ejemplo, Ciudad Juárez ya tiene problemas para cuidar del ingente número de inmigrantes que esperan allí –en su mayoría familias jóvenes y madres con niños pequeños o embarazadas– sin dinero, sin ropa, sin permiso de trabajo… Además, han sido golpeados, les han robado, los han secuestrado. Incluso hemos escuchado que algunos han sido asesinados", asegura a Alfa y Omega

Esta situación también obliga a que otros inmigrantes opten por tratar de saltarse el cordón de las autoridades y acceder a Estados Unidos por otras rutas más peligrosas, en las mismas condiciones de inseguridad y necesidad. Esa es la causa detrás de la terrible imagen del padre y su hija pequeña que perecieron ahogados cuando trataban de cruzar el Río Grande. 

"Sólo quiero servir a Jesús y hacer lo que Él haría"

Uno de los mensajes del prelado para acometer el problema pasa por atacar a la raíz. "La atención debe estar mucho menos centrada en la aplicación de la ley y más volcada en la asistencia a los países de envío", afirma. 

Este obispo lo tiene claro: "Sólo quiero servir a Jesús y hacer lo que Él haría". Precisamente, esa mirada cristiana es la que echa en falta en los políticos de ambos países. Sospecha que el contexto de los flujos migratorios masivos y la situación de los inmigrantes beneficia a los mandatarios. Cree que esta situación comienza de un intento de "utilizar esta controversia en su beneficio", aunque "también es indicativo de un problema dentro de nuestra sociedad".  

"Ya no buscamos evaluar situaciones y basar nuestras acciones en las enseñanzas de Cristo y la voluntad de Dios. En su lugar, basamos nuestras decisiones en nuestro propio interés miope. Este es un problema serio para cualquier sociedad que aspire a ser una sociedad justa y buena", señala.

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