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El papel de la Iglesia en la educación, una labor de muchos siglos de historia

El periodista y sacerdote Josetxo Vera reflexiona en 'Siempre Aprendiendo' sobre la nueva campaña de la CEE, #HazMemoria, que esta semana aborda el tema de la educación

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Tiempo de lectura: 5'Actualizado 14 abr 2021

Ya dijimos que había una campaña que me parecía bastante interesante en la vida de la Iglesia, la campaña #HazMemoria, que es una invitación muy propia de los cristianos que se dedican justo a eso. Entonces esta campaña invita a toda la sociedad a hacer memoria del bien que se recibe de la Iglesia, especialmente en este año tan complicado. Hoy nos asomamos a esta campaña que en estos días habla sobre el papel de la Iglesia en la educación.

Para mirar el papel que hace la Iglesia en el ámbito de la educación nos tendremos que remontar a muchos siglos atrás, ver el pasado y ver cómo se organiza esto de la educación. No es tan claro cuando comienza una familia a educarse o cuando unos padres empiezan a preocuparse por la educación de sus hijos.

Si hoy pudiéramos mirar al mundo de hace cinco mil años nos encontraríamos un mundo exactamente igual al actual. Los árboles crecerían exactamente igual, los animales se moverían igual, el año tendría los mismos días. Nada ha cambiado.

El único cambio perceptible sería el que ha supuesto la presencia de la humanidad que evoluciona y adapta el entorno para poder vivir en cada sitio por inhóspito que pueda parecer. El ser humano te lo puedes encontrar en cualquier lugar de la Tierra al ser capaz de adaptar el entorno para hacerlo vivible.

Veríamos los instrumentos su capacidad de utilizar instrumentos, crearlos y mejorarlos le permite habitar cada lugar, obtener los recursos para vivir y hacer frente a las condiciones de vida.

Ese gran despliegue de la humanidad por todo el mundo y su desarrollo se debe a su capacidad de aprender y de enseñar. El ser humano tiene la capacidad de acumular el conocimiento a través de facultades humanas como la memoria o medios técnicos como la escritura. Los diversos saberes se articulan en cada sociedad y la cultura se desarrolla y se transmite de padres a hijos, de generación en generación. Esa es la gran diferencia del ser humano con respecto a todo el entorno con el que vivimos.

Por eso, es tan importante la educación, la transmisión de conocimientos y de una cultura, la transmisión de un modo de vivir. Todo esto es la educación. El primer lugar en el que se recibe la educación es en la familia. La transmisión del conocimiento se da hacia las personas a las que quieres. En ella, entre quienes existe un vínculo de amor, se comparten experiencias, saberes y costumbres, habilidades que configuran a las personas en esa educación. Por eso decimos que los padres los primeros responsables y los primeros interesados de la educación de sus hijos. Ellos les transmiten un saber y sobre todo un modo de ser y de comprender el mundo en el que viven, sus posibilidades, limitaciones, peligros y oportunidades.

Ellos son los encargados de educar para la vida, de enseñar los rudimentos de una profesión, de transmitir las costumbres del pueblo.

Las autoridades públicas facilitan también un sistema educativo en el que los niños y jóvenes se forman y adquieren los conocimientos necesarios conforme a su edad y su condición. Colaboran con los padres en la educación de los hijos, en especial en el área de los conocimientos.

Mientras tanto, los valores y las creencias en las que los hijos deben ser educados siguen siendo decisión de los padres. Ellos deciden y eligen en qué sistema de valores o creencias religiosas se deben educar a los hijos. Eso también es una decisión de los padres y el Estado facilita este derecho de los padres, ofreciendo a los padres los profesores adecuados en el sistema educativo.

Desde hace siglos, la Iglesia se dedica a transmitir conocimientos a las personas de una manera organizada. Es consciente de la importancia de la educación y crea instituciones que transmiten el conocimiento. Así lo hicieron las antiguas escuelas monásticas, desde el siglo V, con la formación de los jóvenes que entraban en los monasterios, al menos en la lectura y en la escritura, y con el fin de conservar y difundir los manuscritos de todo tipo de materias del saber humano.

Una labor propria era la escuela de copistas, un monje leía un libro y 30 monjes delante que lo copiaban para llevarlo a otros monasterios. También escuelas catedralicias para formar a los que iban a ser sacerdotes. Todo eso daría origen a las primeras universidades. En España, en 1218 la escuela catedralicia de Salamanca se convierte en Universidad por edicto de Alfonso X el Sabio. Su aportación fue decisiva en el ámbito del derecho de gentes y en la comprensión de los derechos humanos en especial en relación a las personas que habitaban en los territorios descubiertos en América.

Desde el siglo XVI fueron surgiendo también otras instituciones dedicadas a la educación no sólo de quienes optaban por la vida religiosa sino también de los laicos, hombres y mujeres, en la sociedad. Jesuitas, hermanos de La Salle, Maristas, Salesianos o las Hijas de la Caridad se han ocupado de enseñar y educar a las personas. La vida de la Iglesia, desde muy pronto, se empeña en transmitir conocimientos a las personas.

Hoy en día miles de familia continúan confiando a la Iglesia la educación de sus hijos, conscientes de que el sistema educativo que ofrecen es coherente con los principios y valores que ellos viven y que desean también inculcar en sus hijos. La centralidad de la persona, la dimensión social de la educación, la orientación al bien común por encima de los intereses particulares y la atención a las personas más desfavorecidas son algunos de los ejes en los que se educa en los centros educativos de las diferentes instituciones eclesiales.

En España hay más de 2.500 colegios de inspiración católica que ofrecen una enseñanza de calidad y al mismo tiempo un sistema de valores y creencias que los padres eligen libremente para la educación de sus hijos. A ello se suman quince universidades vinculadas con la Iglesia. En total, casi 2 millones de alumnos estudian en centros con un ideario cristiano.

Hay un punto que es muy interesante, el tema de la clase de religión. En prácticamente todos los países europeos hay una asignatura de religión que los chavales eligen para aprender sobre esas religiones que están reconocidas por el Estado. Es una responsabilidad del Gobierno que exista esa asignatura. El estado español asume que la responsabilidad de la educación de los hijos pertenece en primer lugar a los padres y que son ellos quienes deben decidir el modelo de educación que desean para sus hijos. Así lo recoge también la Constitución en España (art. 27.3) y en general el ordenamiento educativo de todos los países democráticos.

La asignatura de religión en el sistema educativo español es una asignatura de oferta obligatoria en los centros educativos, pero de libre elección para los alumnos. Se garantiza la libertada de los padres a elegir. No se impone ninguna religión. Más de 3 millones de alumnos eligen cada año la asignatura de religión católica para sus hijos, que es impartida por más de 32.000 profesores de religión especialmente preparados para este fin y que cuentan con la aprobación de la Iglesia.

De este modo, la Iglesia comparte con las autoridades públicas la misión educativa que compete a los padres en primer lugar. El objetivo es ayudar a los padres en su labor y ofrecer una experiencia secular en la educación y una calidad de primer nivel en la formación de sus hijos.

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