El tremendo error policial que provocó el calvario de Josu durante varios años

Los agentes le detuvieron y se llevaron todos los CD,s y ordenadores para ser analizados

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12 sep 2019

Josu ha vivido una pesadilla de cuatro años. Pesadilla que comenzó cuando su pareja estaba embarazada de seis meses. Fue cuando agentes de la Policía Nacional le detuvieron en su vivienda de Bizkaia, acusado de formar parte de una red mundial que compartía y distribuía pornografía infantil online. Registraron el piso. No encontraron nada sospechoso. Pese a todo, los agentes le detuvieron y se llevaron todos los CD,s y ordenadores para ser analizados.

Su abogado, César Bernales, cree que el error del FBI pudo llegar a la hora de rastrear los números de la IP. Pasadas las semanas, su investigación se archivó provisionalmente. Pero año y medio después, le comunicaron que la policía había descubierto decenas de fotografías de pornografía infantil. El juzgado de Getxo que instruía su caso quería llevarle a juicio. Pedían para él más de dos años de prisión.

La estimación de un recurso presentado por el abogado de Josu, permitió solicitar un informe imparcial a la Ertzaintza. Los técnicos de la Policía vasca corroboraron que en el ordenador no había nada, como siempre había sostenido Josu y su abogado. El error fue que el técnico confundió los ordenadores de los acusados. Hace unos meses, el juzgado de Getxo decretó el sobreseimiento libre de este vizcaíno. Su abogado ha contado en “Imparables” que exigirán responsabilidades a la policía por esta negligencia: “La Justicia actuó de manera sorprendente, pero el error fue policial, al emitir un informe que no era cierto.”

Pero Josu no olvida la falta de empatía y de interés de las instancias judiciales. Incluso cuando acudió al mostrador de los juzgados a recoger una citación, una funcionaria se referió a él en voz alta, delante del resto de personas que allí se encontraban, como el imputado en “el tema de la pornografía infantil.” Ahora pide que se limpie su nombre de los ficheros policiales. Han sido cuatro años de calvario. No se atrevía ni siquiera a dar un beso a su hijo. Se sentía observado: “Fue lo que peor llevó Josu. No es solo que te acusen injustamente, es que nadie te pida perdón. Incluso cuando pusimos en conocimiento a la policía durante la instrucción del caso que se habían equivocado de CD, optaron por no hacer nada. Ni siquiera pidieron disculpas.”

El letrado ha explicado que durante todo el proceso, su defendido se aisló socialmente. Nadie, excepto sus familiares directos, conocían el lío en el que habían metido a su defendido. Temía la condena social: “Si lo hubiera contado a alguien, enseguida se hubiera hecho público y eso hubiera supuesto su final. Por eso no recurrió a ningún tratamiento psicológico, pero ha sufrido mucho. En mi despacho se derrumbaba constantemente. Apenas quería salir de casa. No se atrevía ni ir al parque con su hija. Estaba en situación de aislamiento social.”