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José Melero y Fran Simón

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    Un refugiado sirio: “Logramos cruzar la frontera. Otros fueron asesinados en el camino"

    En “Imparables” hemos recogido la historia de dos cristianos sirios que han sido perseguidos

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    Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:08

    Estos días se ha celebrado las VII Jornadas de Pastoral en Toledo. Y allí estaba, entre los asistentes, la madre superiora Agnès-Mariam de la Croix. Vive en Siria, aunque nació en El Líbano, donde se conocieron sus padres. Su estancia en España nos llevó a pensar que sería buena idea tratar en el programa “Imparables” el conflicto sirio que estalló en 2011, y donde los cristianos son perseguidos. La agenda de la madre superiora en nuestro país ha sido frenética, pero nos ha dedicado unos minutos.

    Fue en 1993 cuando se trasladó de Beirut a Siria por los conflictos bélicos que estallaron en el Líbano desde inicios de la década de los setenta. Siria entonces era un país próspero, que recibía cada año a millones de turistas. Un país donde convivían en paz varias las religiones. Luego todo se torció. Llegaron los grupos armados y estalló la guerra: “Yo me encontraba desde mi llegada a Siria en un monasterio del siglo V que encontré en ruinas y que logramos restaurar, a unos noventa kilómetros de Damasco. Cuando nace el conflicto, llegan las muertes, los desaparecidos y los encarcelamientos. Muchos cristianos se vieron obligados a refugiarse.”

    En tan solo un año, Siria perdió casi dos tercios de la población cristiana, pasando de los dos millones y medio a los 800.000. Los rebeldes islámicos bombardeaban los barrios cristianos. Pretendían crear una sociedad homogénea sunita.

    En la conversación se incorpora Fadi, unos de los casi 3.000 refugiados sirios en España. Llegó a Toledo hace cuatro años con su mujer y sus dos hijos. Fue Cáritas Diocesana la que les acogió. Les dió cobijo, y a Fadi un empleo. Actualmente trabaja como auxiliar administrativo en esta institución de la Iglesia. Nunca olvidará la experiencia que vivieron para huir de Siria y llegar al Líbano. Un trayecto de 16 horas. Algunos de sus amigos no pueden contarlo, ya que murieron en el trayecto como consecuencia de las bombas: “Varios amigos murieron en el mismo camino que cruzamos nosotros en Alepo para llegar a la frontera, por el ataque de los grupos islámicos a los autobuses.”

    No tuvo más remedio que dejar en Alepo a su madre, sus hermanos y amigos. El norte de la ciudad fue tomada por los grupos islámicos hasta la frontera con Turquía. Fadi y su familia llegaron a España sin conocer el idioma. Pese a la distancia, sus ojos siempre están puestos en Siria, donde viven los suyos: “Sobreviven sin electricidad, sin gasolina, apenas hay trabajo y la medicina es escasa. Ahora hay más seguridad, pero las condiciones en las que viven los cristianos son infrahumanas.Viven pendientes de la ayuda que llega de la Iglesia, de instituciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada o Cáritas.”

    La madre Agnès-Mariam no olvidará una fecha: el dos de febrero de 2012. Día en el que los principales barrios cristianos fueron embestidos. Aquella masacre dejó numerosos muertos y secuestrados. Los cristianos emprendieron la huida: “En todo el país los cristianos estaban amenazados. El este de Siria fue controlado por el Estado Islámico. Se aprobó un decreto por el que, en nombre de Alá, los cristianos tenían tres alternativas: irse, pagar impuestos más altos o enfrentarse a la muerte. Muchos fueron torturados. Yo me refugié en junio de 2012, cuando volví al Líbano.”

    A Fadi le marcó mucho el asesinato de uno de sus amigos: “Sufrimos la persecución de los grupos islámicos. Tenía un amigo cura, el padre François, al que decapitaron cuando atacaron su pueblo. Aquello me dolió mucho. No quiero dar más detalles, porque todavía duele.”

    Fadi no ha perdido la ilusión de volver algún día a Alepo para ver a su madre y hermanos. Pero tiene decidido quedarse en España. En Cáritas, trabaja además en el proyecto “Cristianos Perseguidos”: “Es un proyecto para ayudar a los cristianos de Siria e Irak. Hace dos años enviamos un contenedor de ayuda humanitaria de 11.000 kilos con comida, mantas, ropa, y medicina. Ahora estamos preparando otro envío, que esperamos se haga en enero. Y por supuesto ayudaré a todos los sirios que lleguen.”

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