El testimonio del español secuestrado durante ocho meses por el Estado Islámico: “A todos nos agredían”

Ricardo ha relatado las condiciones infrahumanas en las que se encontraban las prisiones

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 08:36

Ricardo García Vilanova es uno de los fotoperiodistas más reconocidos del panorama europeo. En 2012 fue secuestrado en Alepo (Siria), en pleno conflicto bélico. Pasó once días de cautiverio. Tras su liberación, permaneció otras tres semanas en el país para seguir ilustrando la tragedia. Pero en septiembre de 2013, volvió a ser cautivo. Durante ocho meses pasó por diversas cárceles secretas del Estado Islámico, donde el respeto de los Derechos Humanos brilla por su ausencia.

En 2014, junto al periodista Javier Espinosa, fueron liberados. Tras unas semanas en su Barcelona natal, no dejó que los miedos se apoderasen de él, y regresó al campo de batalla. En 'Imparables', Ricardo no titubea a la hora de afirmar que es su trabajo: “La única razón por la que estamos allí es para informar. Somos conscientes de que tenemos la capacidad de entrar y salir cuando queramos, y hasta donde queremos llegar. Pero la población civil que sufre la guerra, como es el caso de Siria, donde han muerto medio millón de personas, la mayoría no tuvieron opción de marcharse, por imposibilidad económica o por otros factores.”

García Vilanova conoce muy bien esta zona caliente del planeta, y en los últimos años ha cubierto la caída del Estado Islámico en estos territorios. A través de sus imágenes, se puede comprobar el sufrimiento y el terror de la población, que afecta especialmente a los pequeños: “Pero no creo que seamos de una capa especial. Cada uno servimos para algo. Yo no podría operar a vida o muerte, porque no soy médico. Yo sí que tengo la capacidad de abstraerme de todas estas experiencias. Si a nivel personal me afectara, no podría hacerlo.”

Eso sí, es consciente que su decisión tiene un precio: “Se sacrifica casi todo. Es un trabajo esclavo. El último fin es informar de lo que ocurre más allá de nuestras fronteras, pero eso ha condicionado mis relaciones familiares, no tener hijos, no casarme... Con este trabajo es imposible. Es normal, si viajas durante meses y tu pareja no sabe ni dónde ni cómo estás, es muy difícil aguantar.”

Ricardo confiesa no llegar a sentirse completamente culpable por el sufrimiento que causa a su familia debido a sus andanzas, y matiza: “La percepción de estos países es diferente cuando estás en lugares como España. Desde la distancia, todo se ve como más peligroso de lo que realmente es. Obviamente hay momentos de mucha tensión, porque estamos en guerra, pero también hay otros de aburrimiento, en los que no ocurre nada.”

Durante más de ocho meses, Ricardo estuvo preso del Estado Islámico. Conoce muy bien sus cárceles: “Los hay de muchos tipos. Algunas tienen superficies de veinte metros, pero la mayoría apenas te dan para agacharte y poco más. No se respetan para nada los Derechos Humanos. Nos agredían, pero no te lo puedes llevar a lo personal, porque de lo contrario me afectaría. Por eso puedo seguir trabajando en esto.”

Pero nuestro protagonista salió adelante. De hecho, hace un año aproximadamente, se reencontró con dos de sus presuntos captores en la cárcel donde cumplen condena. Son sospechosos de haber pertenecido a la célula del grupo yihadista conocida como "The Beatles", e involucrada en diversos secuestros, torturas y asesinatos: “Quería fotografiarles para ilustrar en mi libro la derrota del Estado Islámico. Era la imagen de la derrota.”

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