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Imparables

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José Melero y Fran Simón

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    Las consecuencias del bullying: “Traté de quitarme la vida dos veces”

    Adrián se dirigía al colegio con una sonrisa de oreja a oreja para no preocupar a sus padres. Luego llegaba el drama

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    Adrián tiene veinte años. Madrileño de nacimiento, desde muy pequeño se trasladó a Toledo junto a su familia. En la actualidad está cursando un grado superior de administración de sistemas informáticos. Nos ha confesado que hasta los quince años no tuvo su primer amigo. Antes, su vida era un infierno, marcada por el acoso por parte de sus compañeros: “yo era un chico introvertido, tenía muchas dificultades para comunicarme con los demás, sacaba buenas notas... Quizá por eso iban a por mí, porque era el rarito, el chico diferente.”

    Situación que se fue agravando con el paso de los años, ya en su etapa de Secundaria: “En el colegio me insultaban, pero ya en el instituto la cosa fue a más, con más insultos, abusos, iban en grupos... A veces aprovechaban que el profesor se marchaba para encerrarme en el aula, y se quedaban dos o tres conmigo para abusar de mí, en ocasiones me colocaban carteles para que me dieran patadas...”

    Como tantos otros casos, Adrián optó por el silencio durante una década, tiempo en el que se recluía en su casa, con los videojuegos: “Tenía miedo de ir al instituto, porque sabía que me iban a pegar. Cuando salía de casa disimulaba ante mis padres para no preocuparles, con una sonrisa de oreja a oreja.”

    A los quince años Adrián decidió coger el toro por los cuernos: “Ya no aguantaba más. A los quince años estuve a punto de quitarme la vida. Fue en ese momento cuando decidí contarlo a mi familia. A partir de ahí hablaron con el centro y empezaron a buscar ayuda por Internet. Fue en ese momento cuando dieron con la “Asociación No al Acoso Escolar”, que me ayudó mucho, sobre todo a la hora de contactar con gente que había pasado por lo mismo que yo. Eso ayuda más que un psicólogo, ya que en muchas ocasiones no saben realmente como ayudarte, al no conocer el tema. Aunque es cierto que gracias a ellos empecé a comunicarme y a expresarme con los demás. ”

    Fue entonces cuando empezó a llevar una vida social sana... pero los problemas de autoestima seguían presentes. Tanto es así que a los 17 años, Adrián volvió a tratar de suicidarse. Su padre lo evitó: “Ya no sufría bullying, tenía amigos, pero hubo un momento en el que la presión que tenía encima me hacía pensar que aquello podría volver a ocurrir. Mi autoestima estaba muy baja, sentía que no valía para nada y el fracaso era mi destino.”

    A raíz de aquello, dio un giro a su vida: “Me convencí de que podía dar más de mí, me apunté al gimnasio que me ayudó mucho a sentirme mejor, y recurrí a especialistas. A día de hoy estoy recuperado, pero no olvido. Ya es difícil volver a confiar en la gente. Temo que me hagan daño. El mejor consejo que puedo dar a quien esté pasando por esto es que pidan ayuda, y que no se le ocurra cometer mis locuras.”