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José Melero y Fran Simón

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    Las claves para navegar seguro por las redes sociales: “Seguimos siendo unos inconscientes”

    La Asociación Stop Violencia de Genero Digital asesora a las víctimas del ciberacoso

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    Tiempo de lectura: 3'Actualizado 02:27

    El acoso informático, también conocido como ciberacoso, se ha convertido en una de las formas más peligrosas de persecución, entre otros motivos porque permite que se prolongue durante largos periodos de tiempo sin que la víctima se decida a pedir ayuda. Por ello, hace unos años nació la Asociación Stop Violencia de Género Digital, con vocación de prestar asesoramiento a sus víctimas. Su presidenta, Encarna Iglesias, ha remarcado en ‘Imparables’ que en España falta concienciación sobre el concepto de ciberacoso: “Todos lo hemos oído, pero se desconoce cómo actuar. Muchas veces no somos conscientes de que lo sufrimos. La ley determina que para que un hecho sea catalogado como ciberacoso, los ataques deben ser continuos durante un periodo largo de tiempo, aunque depende del tipo que sea. Uno de los problemas es no darle la importancia que tiene, pero que te puede llegar a machacar y llevarte a la miseria.”

    Insultos, extorsiones, amenazas, violencia sexual o amenazas con publicar material íntimo y sensible, son los casos más frecuentes: “Normalmente el acosador conoce al acosado. Se suele dar entre parejas, ex parejas, amigos o conocidos. Pero también lo sufren personajes públicos que ven cómo determinados usuarios se meten con él sin conocerle de nada.” Iglesias ha explicado que un mayor porcentaje de varones suelen ser víctimas de las extorsiones: “Lo sufren más porque tienen menos reparo que las chicas a la hora de exponerse a una cámara y publicar fotos comprometidas.”

    La responsable de la asociación ha explicado el protocolo que siguen cuando las víctimas recurren a ella: “Esencialmente lo que hacemos es identificar, informar, proteger y educar, porque muchos de estos delitos se padecen por la falta de educación digital. Pensamos que en Internet se puede hacer lo que se quiera, ya que tenemos la creencia de que nadie nos va a pillar.”

    Y es que Internet llegó a nuestras vidas sin que previamente nos enseñaran unas mínimas pautas de seguridad a la hora de navegar: “En la vida cotidiana, la mayoría de la gente usa el sentido común, pero en Internet se nos olvida. Facilitamos datos de nuestra vida privada a gente que no conocemos, sin ser conscientes de lo que se puede llegar a hacer con esa información. Es muy peligroso, y lo hacemos por desconocimiento.”

    La presidenta de la asociación Stop Violencia de Género Digital ha lamentado además que los dispositivos móviles sean una herramienta cada vez más empleada por los padres para evitar que sus hijos de corta edad se descontrolen: “Yo quiero pensar que lo hacen por desinformación. Internet es un mundo muy útil, que nos facilita la vida, pero con un control previo. Ahora se nos ha ido de las manos. Si te fijas, los padres lo usan como guardería. Les da una terminal con conexión a niños de tres o cuatro años para que no molesten. De hecho, en restaurantes u hoteles cada vez se ven a menos chiquillos molestando, porque están anestesiados con una Tablet o un teléfono.”

    Encarna Iglesias ha recordado que la ley establece un mínimo de edad en determinadas aplicaciones, pero que en muchos casos se saltan a la torera, debido a los escasos obstáculos que aparecen a la hora de crearse perfiles falsos: “A las plataformas digitales no les interesa ejercer un control. La legislación debe enfocarse más en demandar una mínima garantía a las aplicaciones que salen en el mercado.”

    Un control que, a juicio de la asociación, no sería difícil de desarrollar: “Yo recuerdo que hace años en España cuando comprabas una tarjeta de teléfono móvil, lo podías adquirir sin facilitar tus datos. Con el tiempo, Telefónica acabó por exigirlos. Algo así se debe implantar para acceder a Internet, porque se está dañando mucho a nuestros menores, que son el futuro de la sociedad. Sin son niños dañados, serán adolescentes y adultos dañados, y tú me dirás qué futuro nos espera.”

    Los datos anuales sobre el número de casos de ciberacoso no se suelen conocer. Al menos su fiabilidad es, cuanto menos, dudosa: “Es que ni siquiera se ha creado un Observatorio de Violencia Digital. Cuando se ofrecen las cifras, aparecen solo los delitos informáticos, donde se aglutinan todo tipo de infracciones. No obstante, yo estoy segura que no se denuncian ni el 10% de los casos. La gente no tiene aún arraigada esa cultura. Denunciamos los insultos o las agresiones, pero para la mayoría de la sociedad, ser acosados en las redes sociales no es un hecho denunciable.”

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