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José Melero y Fran Simón

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    La emoción de una madre tras recordar los seis meses de hospital de su bebé prematuro

    En Imparables te contamos la historia de Martin, un ejemplo de superación

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    Tiempo de lectura: 2'Actualizado 08:23

    En apenas dos años y medio de vida, Martin -sin tilde en la i, que conste- puede presumir en su currículum de ser uno de los grandes gladiadores. Nació el 21 de septiembre de 2016 en el Hospital Virgen de la Salud de Toledo, a las 26 semanas de gestación, tan solo cinco meses y medio. Midió 32 centímetros de altura, y pesaba 600 gramos. Para entendernos, pesaba tres kilos menos que los bebés que ven la luz a las 42 semanas de embarazo. Los médicos no daban nada por su supervivencia, dada las complicaciones que surgieron. Permaneció hospitalizado medio año. Raquel hoy lo cuenta con alivio, pero su emoción al narrarlo permanece intacta: “Sacar adelante a un bebé tan prematuro es un milagro. Tuvimos la mala fortuna de que a los diez días de nacer, aparecieron problemas intestinales con un pésimo pronóstico. Solo un tercio del intestino estaba sano. Le tuvieron que operar de urgencia.”

    Tras esta primera intervención, las primeras 24 horas eran cruciales. Si Martin lograba sobrevivir con respiración asistida, podría volver a ser operado para cerrar el intestino. Dicho y hecho. Fue un domingo por la tarde cuando el cirujano se presentó en el hospital para proceder a la operación, que conllevaría dos meses de recuperación.

    Pero lo peor no había pasado. Una mañana, Raquel llegó al hospital, y le comunicaron que su hijo había vuelto a empeorar: “Tenía una infección de sangre que a priori sería letal. Es una bacteria que muy pocos pequeños superan. El mundo se me volvió a caer encima. La doctora, con mucho tacto, me dio a entender que si Martin salía adelante de esta nueva intervención, lo más seguro es que me llevara a casa un vegetal. Es muy duro”, recuerda emocionada.

    Sin embargo, nuestro pequeño gladiador está hecho de hierro, y también salió adelante. En marzo de 2017, tras meses de sufrimiento y lucha, Martin recibió el alta hospitalaria: “Fue una felicidad tremenda. Muchas madres tienen miedo, se muestran inseguras en estos casos. Pero yo estaba deseando, y tengo que agradecer a la unidad de neonatos del hospital cómo se volcaron con nuestro caso. Incluso nos despidieron con pancartas de ánimo.”

    Dos años y medio después, Martin ha alcanzado un nivel de vida muy bueno, aunque es cierto que en su desarrollo lleva algo de retraso respecto a los niños de su edad: “Aún no puede andar, pero está en ello. Es un niño muy alegre. ¡Es la alegría de la casa!” En las próximas semanas, Martin tendrá que someterse a una nueva operación para cerrar el intestino que quedó abierto en la anterior intervención. Raquel es muy optimista: “Estoy segura de que será la última prueba.”

    La mama de Martin, vivió unos meses muy complicados, ya que además de su bebé, tiene otros tres hijos: “Fue también muy duro para ellos, porque sabían que tenían un hermano al borde de la muerte. Yo tampoco les dejaba ir a visitarle, hasta que empezó a salir adelante. Pero mis chicos se portaron fenomenal. Hicieron mucho por que yo no tuviera sensación de culpabilidad por apenas dedicarles tiempo. Lo entendieron perfectamente.”

    Raquel no pasó por el hospital de puntillas precisamente. En ese tiempo, fue la impulsora de la Asociación de Prematuros de Toledo, que nació con el objetivo de ayudar a las familias con hijos precoces: “Tenemos que dar visibilidad a este problema de salud pública, que además va en aumento. Hay que ser conscientes de que hay muchos Martin en el mundo, y que salen adelante pese a las dificultades.”

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