• DIRECTO

    La Tarde

    Pilar Cisneros y Fernando de Haro

Boletín

Descubre a qué se agarró Silvia para lograr superar el cáncer

Conoce en ‘Imparables’ su emotiva historia, llena de enseñanzas

Audio

Cope.esImparables

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 02:02

La Fundación Vipeika es una organización sin ánimo de lucro que trabaja para que los niños que viven en zonas de extrema pobreza, especialmente en el norte de Kenia, tengan una vida digna. Todos los proyectos están orientados a mejorar su nutrición y educación. Fundación de la que es cofundadora y presidenta Silvia Flórez, que ha llevado una vida bastante dura en los últimos años, pero que le ha permitido extraer multitud de enseñanzas.

Sufrió un cáncer de mama hace once años, a los 44 años. Mientras se trataba de la enfermedad, nació la idea de crear Vipeika. Una forma de agradecer lo bien que le había tratado la vida, pese a las adversidades por las que estaba pasando. Y es que muchas veces la generosidad de las personas está ahí, pero necesita de una vivencia dura para dar el paso y lanzarse a colaborar activamente con los que menos tienen.

La Fundación Vipeika contribuyó, y mucho, en la recuperación de Silvia para superar su enfermedad: “Cuando me hago las revisiones, el oncólogo lo primero que hace es preguntarme por mis proyectos en África. Fue un proyecto que nació durante el tratamiento, cuando ayudaba a una señora que donaba dinero a unos misioneros en Kenia. Luego, vinieron a España para conocerme, y me explicaron que buscaban financiación para la construcción de una escuela.”

Son ya 19 veces las que he ido, y siempre me marcho con la misma sensación.

Silvia ya conocía el país de los safaris, pero únicamente como turista. Una vez que regresó al país para conocer de cerca su situación, ha confesado haber sentido “vergüenza y pena” por lo que contempló: “Son ya 19 veces las que he ido, y siempre me marcho con la misma sensación. Es una zona tan pobre, que incluso se escucha el silencio. Me ayuda a reencontrarme conmigo mismo. Al ver tanta pobreza y hambruna, me doy cuenta de lo afortunada que soy por el lugar donde vivo. La extrema pobreza hace que no existan las vanidades y las envidias. Nadie tiene nada.”

Silvia siempre está acompañada en Kenia por Simón, un misionero comboniano de origen mexicano: “Siempre que paseamos se le acercan niños que se llevan los dedos de las manos en la boca para manifestar que tienen hambre. En ocasiones, pueden estar tres días sin comer.”

De hecho, el propio Simón ha contado como anécdota lo que ocurre en uno de los molinos de maíz de los que disponen en la comunidad: “Es un molino que siempre está rodeado de niños. Con una bolsa, recuperan los polvitos de maíz que salen de él. De esta manera, se sienten orgullosos cuando llegan a casa con un kilo de maíz para poder comer. Son capaces de extraer el alimento de donde sea necesario. Y pese a todo, siempre están alegres.”

Es vergonzoso que permitamos que los niños se mueran de hambre.

La Fundación Vipeika está jugando un importante papel en el norte de Kenia, tal y como reconoce el misionero: “Llegan alimentos a través de la ONG, les enseñamos a leer y escribir para que amplíen horizontes, y a lo largo de estos diez años se han construido un total de cinco centros nutricionales, donde acuden los niños dos veces al día para comer, además de recibir clases.”

Turkana es uno de los territorios con mayores carencias de Kenia. La mitad de los recién nacidos apenas llegan a los cinco años de vida: “La mayoría mueren de hambre o de sed”, lamenta Silvia, que ha añadido que la Fundación Vipeika invierte en dar de comer a cada niño que acude al centro nutricional menos de seis euros mensuales, lo que representa un par de cafés en España.”

Con estas cifras, apunta Silvia, “es vergonzoso que permitamos que los niños se mueran de hambre”, sentencia la presidenta de la fundación. Para los que deseen colaborar con la fundación mediante donaciones, pueden hacerlo a través de la Web https://fundacionvipeika.org/

Lo más