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José Melero y Fran Simón

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    El drama del bullying: “Cuando mi hijo denunció, comenzó para él su verdadero calvario”

    El hijo de Isabel se animó a denunciar tras una charla que dio la Policía Nacional en el aula

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    Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13 feb 2019

    Isabel ha pasado varios años muy pendiente de su hijo. A los doce años, comenzó un calvario para él: el acoso por parte de sus compañeros de clase. Cinco años después, el hijo de Isabel ha logrado solo en parte pasar página. A diferencia de otros casos, siempre contó a su familia lo que estaba ocurriendo: “Los primeros síntomas en un primer momento no lo tuvimos en cuenta, porque a estas edades es muy frecuente los encontronazos entre compañeros. Pero conforme pasaba el tiempo, veía como se lo llevaba todo al terreno de lo personal. Empezó a perder mucho peso, hasta el punto de llegar a la obsesión. Ahí comencé a alarmarme. Temía que mi hijo cayera en la bulimia o en la anorexia.”

    A ello, tal y como relata Isabel, se sumaba un creciente aislamiento: “Empezó a aislarse, a no quedar con los amigos. Otros días llegaba del colegio llorando. Incluso le habían escupido. Fue entonces cuando decidimos tomar cartas en el asunto. En un principio mi hijo no quería denunciarlo, por miedo a represalias.”

    Todo cambió una mañana en el colegio, cuando dos agentes de la Policía Nacional acudieron al aula para dar una charla sobre el bullying a los alumnos: “Aquella charla a mi hijo le cambió, ya que los agentes les explicaban que lo más importante era no callarse. Ese día llegó a casa y me dijo... mamá, voy a denunciar”.

    De esta manera, se dio el primer paso para que el hijo de Isabel saliera de pozo en el que se encontraba, aunque lo que siguió fueron meses de calvario: “Efectivamente, cuando denunció comenzaron las represalias. No solo es que le acosaran, es que también iban contra aquellos que se acercaran a mi hijo. Lo que más le dolió es que muchos de sus amigos de toda la vida le dejaran de lado. Llegó un momento en el que no quería ir a clase. Cayó en depresión.”

    Una vez que Isabel acudió al centro para comentar lo que estaba ocurriendo, la reacción de la dirección y de sus profesores era de sorpresa total: “De hecho, algunos profesores pensaban que era problema de mi hijo, pero tengo que decir que la mayoría de los docentes se volcaron con él. Y es que para salir de esta situación, es muy importante arropar a la víctima, creerles y recurrir a los profesionales.”

    A día de hoy la situación ha cambiado, el hijo de Isabel está mucho mejor, pero confiesa que el proceso aún no ha concluido.

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