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Imparables

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José Melero y Fran Simón

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    El Cabanyal: Un barrio en proceso de recuperación

    Tras varias décadas de polémicas urbanísticas, las administraciones vuelven a invertir en este entorno marítimo valenciano

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    Tiempo de lectura: 2'Actualizado 05 feb 2019

    El Cabanyal ha pasado de ser uno de los barrios más olvidados por las administraciones valencianas a un lugar de moda, tras años de polémicas urbanísticas que arrancaron con la decisión de la entonces alcaldesa Rita Barberá de aprobar un plan  que contemplaba la prolongación de la céntrica avenida “Blasco Ibáñez” hasta el mar, donde se ubica El Cabanyal. Dicho plan quedó paralizado por el actual Gobierno del Ayuntamiento, que aprobó una nueva normativa que ha permitido una mayor inversión pública y una recuperación parcial de este espacio marítimo.

    Los problemas llegaron cuando el plan inicial -hoy abolido- contemplaba la destrucción de unas 1.600 casas, que progresivamente se fueron deshabitando, para ser ocupadas de manera ilegal por varias familias un tanto conflictivas, tal y como nos explica Pepa, vecina de El Cabanyal: “No se puede decir que sea un barrio peligroso, pero sí que la droga está muy presente en el entorno de esos inmuebles, aunque por fortuna no se producen enfrentamientos ni robos. Nosotros siempre que vemos algo raro llamamos a la policía, pero ellos poco pueden hacer. Tenemos un problema de convivencia con estos “okupas” por su falta de educación.”

    Las plataformas vecinales demandan a las administraciones que este plan de recuperación del barrio marítimo incluyan medidas para desplazar a estas familias: “Los problemas vienen especialmente por las noches cuando llega el buen tiempo. Se dedican a tocar la guitarra, los niños juegan con la pelota hasta las tantas de la madrugada, trafican con droga sin importarles si hay menores delante... y dificultan mucho el descanso. Muchos vecinos se han tenido que marchar del barrio por no poder dormir”,  lamenta Pepa.

    Cerro de los Palos

    A las afueras de Toledo y olvidadas por las instituciones se encuentran las chabolas del Cerro de los Palos, donde desde hace varias décadas conviven como pueden una treintena de familias. Entre ellas una madre con sus cuatro hijos, de los cuales tres ya están casados y con retoños a su cargo.

    La madre ha explicado en “Imparables” que cuando llegaron a la capital castellano-manchega procedentes de Extremadura, se instalaron en la explanada con el permiso del Ayuntamiento, mientras construían las Viviendas de Protección Oficial. Tres décadas después, siguen esperando: “Aquí seguimos esperando que la construyan. Nos tienen abandonados, malviviendo de la chatarra que no da para nada. Yo creo que ya las viviendas no nos la van a dar, pero al menos pedimos que nos cuiden un poco más, sobretodo ahora en época de frío y también cuando llega el calor.”

    Y así van pasando los años. Sobreviven gracias a que la factura de la luz y el agua corre por cuenta del Consistorio. Los más pequeños no solo se acostumbran a esto, sino que lo disfrutan, como cuenta uno de los hijos: “Yo desde pequeño estoy acostumbrado a vivir aquí. Recuerdo además que era muy feliz, nos pasábamos el día jugando.”