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Antonio Herráiz, sobre la detención de un periodista en Venezuela "Maduro solo quiere fieles y sumisos"

El presentador de 'Mediodía COPE' analiza la detención del periodista venezolano-español en Caracas por parte del régimen de Maduro

Antonio Herráiz

Antonio Herráiz

Mediodía COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:56

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Hoy es protagonista un periodista venezolano. Se llama Luis Carlos Díaz, tiene 34 años y sus padres son españoles. Trabaja en Unión Radio en Caracas y es de los que mantiene una posición crítica con el chavismo. Este es un dato importante para entender lo que le está pasando. Maduro sólo quiere fieles y sumisos. A esto hay que añadir que, en Venezuela, el Gobierno de Maduro siempre trata de buscar un chivo expiatorio al que responsabilizar de los males que sufre el país. Pero las excusas se acaban y cuando estás contra las cuerdas ya no sabes a qué recurrir. El apagón y los cortes de agua potable han generado un malestar sin precedentes incluso entre los más afines al régimen. De ahí, que ya no sirva ese clásico de Maduro de culpar al imperialismo de Estados Unidos. En este contexto, se explica la detención del periodista venezolano-español Luis Carlos Díaz. El servicio de inteligencia del chavismo lo detuvo en su casa acusado del sabotaje al sistema eléctrico venezolano que tiene al país a oscuras desde el pasado jueves. Por los micrófonos de Herrera en COPE ha pasado su mujer, Naky Soto Estaba esposado, bastante calmado. Se llevaron todos nuestros equipos electrónicos. Pude conversar un rato con él.

Con este arresto, Maduro trata de tapar la grave crisis que arrastra el país. Al apagón se unen los cortes de agua potable. Cientos de personas se están abasteciendo con el agua contaminada del río Guarie. La luz va y viene, y cuenta la corresponsal de la cadena COPE que lo poco que hay en los congeladores se descongela y se vuelve a congelar. En definitiva, han perdido todo.

Esto en Venezuela. Aquí en España, la Generalitat de Cataluña agota el plazo de 48 horas que le ha dado la Junta Electoral para retirar los lazos amarillos y las esteladas de los edificios públicos. Este apoyo a los políticos presos es una injerencia dentro del proceso electoral porque significa el apoyo al independentismo. De momento, Quim Torra no se da por aludido y la cuenta atrás ha comenzado. Estamos ya demasiado acostumbrados a que Torra y los suyos se resistan a cumplir la ley, que es la base de cualquier democracia. Anuncian que van a presentar alegaciones y que serán combativos con la decisión de la Junta Electoral. Ya veremos si se les permite un incumplimiento más de las normas.

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