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De Haro a las 17h: "El rescate de Julen ha desatado una ola de solidaridad y su destino nos ha unido"

Esto pone de manifiesto que somos capaces de algo más que de quejarnos o de consumir como locos

Tiempo de lectura: 2 Actualizado17:21

Este es el sonido que nos llega de Totalán. Han pasado ya cuatro dias desde que Julen cayera al pozo. En este momento se trabaja en los preparativos necesarios para excavar dos túneles, uno vétical y otro horizontal, con el que llegar hasta el niño. Se espera terminar hoy una plataforma para poder empezar a perforar mañana por la mañana el túnel vertical.La previsión meteorológica para los próximos días no va ayudar a los trabajos, ya que se esperan lluvias débiles. El delegado del Colegio de Ingenieros de Minas del Sur, Juan López Escobar, ha avisado en estos micrófonos que llegar al niño no es cuestión de horas si no de días. Desde el domingo, un equipo de bomberos, guardias civiles y voluntarios trabajan sin descanso. Es impresionante el derecho de energía y de solidaridad que se está desplegando para el rescate de Julen. Los vecinos han encontrado casas para los minetos de la bigrada de salvamento que llegó de Hunosa. Para los padres de Julen. A través de redes sociales se ha ofrecido alojamiento a los miembros del dispositivo de rescate. Y muchas empresas están ofreciendo desinteresadamente las herramientas y la mano de obra para el rescate. El rescate de Julen ha desatado una ola de solidaridad, el destino de un niño nos ha unido. Lo que pone de manifiesto que somos capaces de algo más que de quejarnos o de consumir como locos. Desde el domingo, un equipo de bomberos, guardias civiles y voluntarios trabajan sin descanso. No hay horas en el día y en la noche para el descanso. Dedican lo mejor que tienen de sí mismos. No hay sueldo que pague esa dedicación. Pero es que esto no va de sueldo, cuando hay alguien con necesidad, en este caso Julen y su familia, se da todo. Lo normal es sentir el sufrimiento ajeno como propio y socorrer. El caso de Julen, sea cual sea su final, nos está enseñando muchas cosas. Cuando a alguien que tiene un problema, cuando alguien está peor que nosotros, lo normal es sentirse impulsado a ayudar. A todos nos gustaría estar en este momento al borde de ese pozo, cavando, ayudando a los que están cavando o simplemente recogiendo las lágrimas de los padres y de los familiares. Esto es ley de vida: socorrer con lo que uno tiene y con lo que es a quien necesita ayuda. Toda España está pendiente de ese pozo, y con dolor, gracias a la historia de Julen y al sufrimiento, estamos aprendiendo toda España que hay algo que nos une más de lo que nos divide, todos somos unánimes en la compasión, nos padecemos con la familia, todos estaríamos disponibles a ayudar. La vida pública no es la algarabía de los políticos.