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De Haro a las 17h: "Si alguien quiere subtitular que subtitule"

El problema es que en España hay políticas autónomicas que privan a muchos españoles de la riqueza que supone hablar bien el castellano

Tiempo de lectura: 2Actualizado17:38

Después de haber triunfado el pasado fin de semana en los Globos de Oro, Roma, la película de Alfonso Cuaron, Roma, ha sido nominada para varias categorías para los Bafta, los premios de la Academia Brtitánica. Como todo el mundo sabe a estas alturas Cuaron en su película cuenta un año en la vida de una familia en el DF. Los protagonistas de Roma en lugar de decir que el agua está tranquila dicen que el agua está suave, en lugar de enfadarse se enojan y en lugar de despiir corren a alguien. Por eso Nextflix que es quien la distribuye ha decidido subtitular en español de España. La decisión ha provocado las críticas de Cuarón, de la REA y del Instituto Cervantes. El director del Instituto Cervantes Luis Garcia Montero ha asegurado que lo de subtitular en español de España la película es un disparate. García Montero es un excelente poeta. Pero no se si es exagerado asegurar que lo que ha hecho Netflitx es un disparate. Se entienden las críticas del Instituto Cervantes y de la Rae. Cuando yo digo ustedes vosotros para decir vosotros se me entiende, cuando yo digo pollete en lugar de decir alfeizar se me entiende y cuando digo candela en lugar de lumbre o cuando digo no ni na para decir que sí también se me entiende. Y eso es también español de España. Es español de Andalucía. Si alguien quiere subtitularme allá ellos. El español de América y español, el castellano de España son el mismo español.De hecho no hay en el español de América ninguna peculiaridad lingüística de mayor o menor extensión que la que tiene el español de alguna parte de la peninsula y de canarias. Hace algunos años el filólogo Lope Blanch hizo una comparación entre el español de Madrid y el de México DF y el resultado era que había una coincidencia del 98 por ciento. No hay ese nivel de coincidencia en léxico, tampoco en pronunicación entre el inglés de Estados Unidos y el de el Reino Unido, entre el portuges de Brasil y el portugués de Portugal. Más de 555 millones de personas en el mundo pueden entender estas palabras que estoy diciendo. Si alguien quiere subtitular que subtitule. El problema no es la subtitulación, el problema es que en España hay políticas autónomicas que, de hecho, privan a muchos españoles de la riqueza que supone hablar bien el castellano. Por eso no se entiende que la nueva ley educativa que quiere sacar a toda prisa el Gobierno de Sánchez delegue todo lo que se refiere al castellano en manos de unas Comunidades Autónomas que en no pocas ocasiones están gobernadas por un nacionalismo lingúistico miope.