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De Haro a las 15h: "Un atentado como el de Nueva Zelanda nos da una idea de hasta dónde puede llegar el odio"

Descasen en paz los muertos, nuestros hermanos musulmanes que han visto este viernes, día de oración, sus mezquitas profanadas por la violencia

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Hoy, porque el Gobierno lo quiere, vamos a tener que mucho de Franco. Pero la noticia de la jornada está sin duda en Nueva Zelanda donde dos titadores han protagonizados dos ataques contra dos mezquitas que han dejado casi 50 muertos en la ciudad de Christchurch. A estas horas ya casi todos hemos visto el video de la transmisión de los atentados a través de facebook que hizo uno de los asesinos. Y muchos hemos comentado que parecía un videojuego.

Este sonido y las imágenes que les acompañan son el testimonio de una gran matanza que acaba con la vida de medio centenar de personas. El asesino ha cometido un doble crimen: matar y exaltar su odio a través de las redes sociales. Las redes sociales, habitualmente pobladas de odio, ahora han albergado el odio máximo. En las imágenes se ve cómo el individuo recorre las habitaciones de la mezquita y dispara a bocajarro con armas semiautomáticas contra personas indefensas.

Hay detenidas cuatro personas, una de ellas es un australiano. Uno de los atacantes se ha responsabilizado del atentado y ha dejado un manifiesto de 74 páginas en el que dice que quiere crear miedo entre los musulmanes. Desde luego que ha creado miedo. El autor del texto islamofóbico asegura que un viaje a Francia le convenció de que Occidente estaba siendo invadidos por inmigrantes que no eran blancos. Parece pues bastante claro que los autores de los ataques estaban borrachos de una ideología antiinmigración y antiislam. Lo confirmaremos en los próximos días pero todo indica que los atentados de Nueva Zelanda han sido la expresión más extrema de una violencia hacia el que es diferente que se extiende en todo el planeta. La globalización crea perplejidad, inseguridad, miedo, y los otros, los que tienen otra religión u otra cultura tienden a convertirse en chivos expiatorios. En este dinámica, perversa, en la que las personas dejan de personas y se convierten en enemigos, hay que destruir, asesinar. Es la cruz del terrorismo islamista, en el fondo son hijos del mismo nihilismo. La culpa de mi instatisfacción la tienen los otros, en este caso los inmigrantes. Un atentado de esta características nos pone a todos delante de hasta donde puede llegar el odio cuando el otro es considerado la fuente de todos los males. Descasen en paz los muertos. Nuestro más sentido pésame a nuestros hermanos musulmanes que han visto este viernes, día de oración, sus mezquitas profanadas por la violencia. 

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