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De Haro a las 15h: "Es difícil no preguntarnos en un caso como el de Yulen si la vida es justa"

La pregunta es demasiado acuciante, demasiado exigente como para responderla con recetas, como para olvidarla

Tiempo de lectura: 2 Actualizado16:28

Los equipos de rescate siguen tratando de acceder al fondo del pozo de Totalán en Málaga donde cayó ayer Yulen, el niño de dos años que estaba con sus padres en una finca familiar. Hace algo más de una hora el personal de rescate ha recurrido a un robot que se utiliza normalmente para inspeccionar tuberías. El pozo donde cayó Yulen en realidad es un agujero de un sondeo de agua, demasiado estrecho para que un adulto pueda introducirse. La perforación puede tener unos cien metros de profundidad, como un edificio de 30 metros de profundidad. Los bomberos han encontrado a lo largo de la mañana la bolsa de chucherías que llevaba el pequeño antes de caer en el pozo. Los bomberos le han dicho a Carlos Herrera que no han escuchado al niño. Los padres de Yulen se llaman Victoria y José. Son vecinos de la barriada malagueña del Palo, de una familia muy modesta. Y claro a estas horas uno no puede quitarse de la cabeza el sufrimiento de esa madre y ese padre. Porque el infortunio, la desgracia, parece cebarse con esta familia. Victoria y José perdieron en mayo de 2017 a su primer hijo de tres años por muerte súbita. Por mucha imaginación que le echemos es difícil hacerse cargo de la desolación de estos padres. Un caso como el de Yulen nos sacude. De estas cosas no hablamos habitualmente. Estamos distraídos con nuestras cosas, con nuestras pequeñas cosas o grandes cosas, y de pronto aparece el sufrimiento, incomprensible, misterioso, de los inocentes. Normalmente cuando aparece el mal hay un malvado, alguien que es responsable, alguien al que perseguir, y aunque no sea respuesta suficiente, parece que todo el enigma puede resolverse pidiendo que caiga sobre el todo el peso de la ley. En otros casos pedimos un código penal más duro, o nos manifestamos contra la violencia machista. Si es un accidente pedimos más dinero en seguridad. Pero ante una fatalidad así difícilmente se puede echar la culpa a alguien, es difícil escapar en un caso así de una pregunta que no nos gusta hacernos: ¿la vida es justa? Ya se que de estas cosas no se habla en un programa de radio, en un programa de radio informamos, entretenemos, pero hoy la compasión, la oración para quien sepa rezar se impone, y la pregunta, a nosotros, que siempre estamos distraídos en nuestras pequeñas y grandes cosas, se abre paso: ¿pero la vida es justa cuando hay niños como Yulen? Hoy todo es pequeño ante el dolor de los inocentes. La pregunta es demasiado acuciante, demasiado exigente como para responderla con recetas, como para olvidarla.