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    Pilar Cisneros y Fernando de Haro

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La foto del día: "Una estrella que cae sobre nosotros para que levantemos la mirada a lo que no solemos ver"

 Hay que estar atento porque parece que no pasa nada. 

Tiempo de lectura: 2Actualizado19:15

La foto que me ha llamado la atención la publica hoy el diario ABC. Sobre el perfil de un monte en el que se recorta la silueta de unos abetos y una loma de chepa redonda se levanta un cielo estrellado. Levanta su cámara el fotógrafo, levanta su mirada el insomne en estas noche de verano fuera de la ciudad, y el cielo despejado es un abismo de un infinito al que solo da vértigo asomarse. Silencio en la noche, canta un grillo y calladas las estrellas, lejanas y fieles, nos llaman hacia un mundo que no podemos imaginar, lo infinitamente grande sobre nuestras cabezas y nosotros, después de un rato mirando a lo alto vamos adquiriendo la proporción adecuada, la que siempre se nos olvida, agitados como estamos entre cosillas que están a la medida de nuestra más pequeña medida.

Con la cabeza alzada hacia el cielo todo va adquiriendo la proporción adecuada: nos reconocemos pequeñísimos en un rincón minúsculo de un universo de números imposibles, nos reconocemos extrañamente relevantes entre tanta cantidad de galaxias incapaces de sentirse y de pensarse. Levanta uno la cabeza al cielo en un noche de verano y todo adquiere, de pronto, la proporción adecuada en la verdad inmutable de las estrellas. Parecen las estrellas estáticas proclamando su verdad, discretas y sin pretensión de llamar la atención. Pero una de ellas empieza a moverse y el fotógrafo lo capta y hay en el retrato un punto brillante que se desplaza de izquierda a derecha. El movimiento es efímero, el punto de luz desaparece en segundos, parece que no ha pasado nada. Siempre es así, siempre hay que estar muy atento para ver cuando pasa algo, para ver que una de las estrellas ha abandonado su verdad inmutable, siempre hay que estar muy atento para distinguir en el cielo inmutable un movimiento, una estrella que cambia de sitio y que cae sobre nosotros para que levantemos la mirada a lo que no solemos ver. Hay que estar atento porque parece que no pasa nada.