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Foto del día: "Las palabras son muy sensibles, notan enseguida si quien las dice está o no está en ellas"

 Y si uno no está en las palabras suenan mal, vacías, torpes, molestas

Tiempo de lectura: 2Actualizado19:12

La foto que me ha llamado la atención la publica el diario La Razón. Es una instantánea que no tiene nada de artístico, podría ser una más de esas que llenan las páginas de política de estos días. Pero en esta ocasión los dos políticos comparten un gesto que inspira. Son dos de esos que hablan y no pactan o que pactan y no quieren que se hable, o vete a saber. Ella, porque una es chica, se adelanta en su escaño, casi aganchándose, se tapa la boca para que nadie pueda escuchar lo que dice, abre mucho los ojos y suelta una confidencia. El otro político, que está de perfil, escucha con mucha atención, muy concentrado, como si no quisiera olvidarse de nada de lo que está oyendo. Confidencias, palabras de oro, palabras que cambian la cara de quien las dice y de quien las escucha. Palabras pronunciadas porque ha pasado algo, ha pasado algo de verdad. . Hay palabras que se dicen por la mañana como quien echa la muda a lavar: “he dormido mal”, “hoy tengo mucho trabajo”. Son palabras que se dicen sin mirar a nadie ni a nada, las pronuncia uno como si se rascara distraídamente, hay muchas palabras distraídas, golpes de aire que le salen a uno de la boca, pero en lo que no está uno: “cierra la ventana por favor”, “pásame el pan”, “no me gustan esos pantalones”, “tengo que adelgazar”, “cada vez soporto menos a mi jefe”. A veces esas palabras son quejas, pero no tienen ni rabia dentro, parecen leídas de un formulario rancio

. A veces esas palabras contienen una forma de cortesía: “que tengas un buen día”, “atentamente suyo”. Pero son también palabras maltradadas. Las palabras son muy sensibles, notan enseguida si quien las dice está o no está en ellas. Y si uno no está en las palabras suenan mal, vacías, torpes, molestas. Uno está en las palabras cuando le ha pasado algo, cuando le ha ocurrido algo las palabras crecen muy bonitas dentro y dice: “han salido las amapolas”, “María se ha curado”, “Consuelo me ha mirado y ha dicho mi nombre”, “me voy a Roma a pasear por el Foro”, “me han cogido”. Confidencias que se dice en voz baja pero que podrían gritarse porque ha pasado algo y estoy en las palabras.