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Foto del día: "Querríamos entrar en la foto, enlucir la pared desconchada y volver a empezar"

Contrasta el sueño volador que toma impulso en el columpio y la violencia anónima de los impactos de bala en  la pared

Tiempo de lectura: 2Actualizado19:14

La foto que me ha llamado la atención la publica el diario El País. Al fondo de la imagen una pared desconchada, desconchada de esa forma que solo desconchan las balas. Los impactos de proyectil pican el zócalo verde de un muro pobre. En el extremo derecho de la foto aparece una niña que vuela en un columpio sencillo. Las piernas de la niña están ligeramente flexionadas quizás acaba de tomar impulso para ese vuelo de sueños, vuelo de risas, que da un columpio. La niña va de uniforme. Y la foto está tomada en Colombia, es de Diego Ibarra Sánchez, de su serie Educación y Guerra. En la foto contrasta el diálogo, la contraposición, entre el cuerpo frágil de la chiquilla, el sueño volador de la infancia que toma impulso en el columpio y la violencia anónima de los impactos de bala. Vuela la niña en su columpio, arriba y abajo, va y viene, vuelan los sueños de la niña en el columpio y cuando el asiento de viento parece que va a pararse vuelve a subir, que los benditos sueños de los niños son así, que siempre vuelan y vuelven a subir, con las piernas hacia arriba, impulsados por unas fuerzas que no se rinden, que cuando parece que no, es que sí y vuelta a empezar. La que nunca vuelve a empezar, la que lo deja todo quieto, es la metralla en la pared, está quita, detenida, detenida en su destrozo. La metralla y la violencia que dispara la metralla deja sus agujeros quietos en la pared, deja el daño inmovil en la pared, en la piel y en al alma. El daño hecho detiene el mundo, cuando el disparo, la bofetada, el insulto, la indiferencia, el olvido parece decir que sí dice que no y todo se queda detenido. Miramos la foto y sabemos que hemos sido los que hemos disparado. Querríamos entrar en la foto, enlucir la pared desconchada por los disparos, querríamos empujar el columpio de la niña y cantar con ella. Querríamos subirnos en otro columpio y cantar con la niña que cuando baja vuelve a subir, querríamos volver a empezar.