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Foto del día: "Conviene siempre tener maestros delante, aunque la escuela acabara hace años"

Uno sin maestros no puede vivir, porque no se puede vivir sin la compañia de alguien que te haga más grande

Tiempo de lectura: 2Actualizado19:30

La foto que me ha llamado la atención hoy la publica el diario El Pais. En primer plano, el cogote de un joven que mira hacia una pizarra y delante de ese cogote el de otros dos jóvenes. Los tres jóvenes están muy atentos a las palabras de una maestra que, a juzgar por lo que está escrito en el encerado, debe estar explicando el aparato digestivo. La maestra es menuda y acompaña su explicación con gestos y tiene encandilados a los chicos. Los maestros son así. Los maestros te despiertan, estarías oyéndoles hablar horas, vidas enteras. Los maestros despiertan lo que está dormido. A los maestros se les reconoce fácilmente. Donde solo había información, donde solo había grises, los maestros despiertan los colores. Donde solo había datos, ponen conocimiento. Los maestros consiguen que todo lo que se conoce sea el aparato digestivo, una cifra o una ecuación, sea bonito. Los maestros convierten todo el conocimiento en algo interesante, algo que merece ser estudiado o merece ser examinado. Cuando hay un maestro de por medio, hay pasión. A un maestro se le reconoce, porque consigue que se te vaya la vida en esas cosas sin las que, sin la compañía del maestro, no descubrirías. El maestro ensancha la vida. Si pudiéramos ver los ojos de los chicos de la foto, los ojos de los chicos que miran al maestro, vemos que son ojos grandes, ojos dilatados, ojos ensanchados mirando al maestro. El maestro sostiene el sacrificio del aprendizaje. El maestro, cuando está presente ante sí mismo abre un espacio infinito, porque la mejor pedagogía es el maestro mismo, el maestro conmovido, el maestro conociendo, el maestro que no espera repeticiones, que no espera que digan los suyos las razones que él expuso. El maestro se le reocnoce pronto porque quiere que los discipulos vibren en su tono como él vibra. Al maestro se le reconoce pronto, el maestro no quiere que haya repeticiones, quiere que el discipulo vibre con su propia vibración. Por eso, conviene siempre tener maestros delante, aunque la escuela acabara hace años. Hay que buscar siempre a los maestros, no importa la edad que se tenga, porque uno sin maestros no puede vivir. Porque no se puede vivir sin la compañia de alguien que te haga más grande, más grande la mirada, más dilatados los ojos.