Una prueba de ADN y una herencia

Rosario Bermudo podría ser una de las herederas de la millonaria herencia de la Duquesa Roja

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Tiempo de lectura: 1' Actualizado 20:46

Rosario Bermudo ha luchado hasta el último juicio posible para que se le de la razón. Y la tiene. Ya lo ha dicho un juez. Ella es de Écija, tiene 60 años, pero vive en Madrid.

Hace seis años Rosario inició un procedimiento judicial. Quería que se reconociese a Leoncio González de Gregorio, exmarido de una reconocida aristócrata, la Duquesa Roja como su padre. En la demanda que presentó el abogado de Rosario, exponía que su cliente había nacido en 1951 en Madrid y textualmente fue “fruto de las relaciones extramatrimoniales habidas entre su madre y el marido de la duquesa Roja”. Ahí empezó la lucha de esta vecina de Écija que nunca se rindió.

En 2017 se exhumaron los restos de su supuesto padre, de Leoncio, fallecido en 2008. Hoy recordaba el abogado ese día por el frío tremendo que hacía por esas fechas en el cementerio de Soria, donde descansan sus restos. Esta sería una de las pruebas clave.

La protagonista de esta historia tuvo que enfrentarse la semana pasada a una vista oral en el juzgado número 77 de Madrid que duró más de 2 horas. Y con pruebas sobre la mesa, como el ADN que cotejaron y que coincidió un 99,99 %. La ciencia ya decía que Rosario y Leoncio eran padre e hija.

Pero aún esta historia todavía no tiene escrita su final. Le queda por delante a Rosario un largo camino en el que deberá cambiar sus apellidos, si quiere reclamarlo. Y sobre todo, la herencia que le corresponde de su padre biológico. Sus hermanos ahora deberán hacerse cargo de las costas del juicio. Pero seguro que ya descansa más tranquila.

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