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'El bueno, el feo y el malo' con Jorge Bustos

 

Tiempo de lectura: 3Actualizado03 oct 2018

“Todavía el fiscal general del Estado no ha llamado a este sheriff en demanda de colaboración para hacer cumplir la ley en el salvaje oeste catalán, pero si lo hace ya anuncio que no desobedeceré, como Puigdemont, ni tampoco me pondré de perfil, como Colau. Pero antes de glosar a los malos o a los feos, empecemos por los buenos, en este caso por el hombre que está soportando el peso de la respuesta del Estado al desafío separatista.

El bueno: José Manuel Maza

-Efectivamente, Marta. El fiscal Maza, a quien en Madrid ya empiezan a llamar Mazinger, se ha puesto al mando de la nave para tratar de taponar las vías de agua que le ha practicado el independentismo y para castigar a los culpables del sabotaje democrático. Fue el mismo Maza quien redactó y firmó de su puño letra la orden de incoar diligencias contra cualquiera que desobedezca la prohibición de ayudar a la celebración del referéndum ilegalizado. Y fue Maza, en aplicación del artículo 5 del estatuto de la fiscalía, quien encomendó a los Mossos d’Esquadra la detención de aquellos alcaldes díscolos que se nieguen a comparecer ante el juez para prestar declaración. Y por esta firmeza, asistida por la proporcionalidad que da el escrupuloso ejercicio del Derecho, hay que felicitarle. Ahora solo falta que todos veamos sus efectos reales sobre los usurpadores de los derechos políticos de todos los españoles. Porque la justicia proclamada no es justicia: hace falta que sepa hacer cumplir en todo el territorio nacional aquello que dispone. Estamos expectantes, Marta.

El feo: Ada Colau

La fea en este caso. Que no puede ser otra que doña Inmaculada Colau, Ada para el pueblo, que está desarrollando una estrategia política muy fea llamada funambulismo. O cobardía, porque lo que pretende es quedar bien con los indepes y al mismo tiempo no quedar mal con el Estado. O dicho de otra manera, que ningún fanático separatista la llame traidora de aquí al 1 de octubre, incluyendo el mismo día del falso referéndum, pero sin dar razones al fiscal para dictar su inhabilitación, lo que truncaría su ambiciosa carrera política, que es lo único que le importa. Ada Colau es una populista adoctrinada en el odio a España, pero debe cuidarse de que se le note demasiado porque mucha de su clientela la vota por izquierdista, no por antiespañola. Veremos si es capaz de llevar esa impune complicidad hasta el final.

El malo: Arnaldo Otegi

Pues uno que no admite dudas, Marta: Arnaldo Otegi, cuya inhabilitación ha confirmado el Tribunal Supremo hasta 2021. Se trata de una noticia agridulce. Dulce, porque alguien condenado por intentar reconstituir el brazo político de ETA no merece representar a los ciudadanos de una democracia. Agria, porque Otegi podrá concurrir a los primeros comicios autonómicos que se celebren a partir de esa fecha, y eso es algo que jamás debería ocurrir. No al menos mientras el susodicho no exprese un perdón sincero, sin equidistancias, exclusivo para las víctimas de los atentados terroristas que durante tantos años él disculpó, cuando no jaleó. Que Otegi recibiera trato de estrella invitada en TV3 durante la pasada Diada revela hasta qué punto el separatismo es, antes que cualquier otra cosa, una enfermedad moral.

La recámara: 

Bueno, hablando de Otegui prefiero no hacer metáforas con balas, pero sí me gustaría poner el foco sobre mi villano favorito, que en este caso tiene una oportunidad inigualable para transformarse en héroe nacional: hablo de Cristóbal Montoro. Es hora de cumplir su promesa de que ni un euro del Fondo de Liquidez será destinado a la celebración del referéndum ilegal, aunque para ello tenga que intervenir toda la hacienda autonómica. Al fin y al cabo, intervenir siempre ha sido lo suyo. No nos defraude ahora, don Cristóbal.”