Marc Vidal, analista económico: "Cuando un país es eficiente, sus ciudadanos pueden permitirse eso de trabajar menos; la productividad depende del capital por trabajador"
El analista económico advierte que la clave de la prosperidad no es la reducción horaria por ley, sino la alta productividad previa de las naciones ricas

Escucha 'Salida de Emergencia' de este lunes 1 de diciembre
Publicado el - Actualizado
2 min lectura2:07 min escucha
El analista económico Marc Vidal ha desmontado, en 'Herrera en COPE', la idea promovida por la izquierda de que reducir la jornada laboral en España nos convertiría en un país más rico, como sucede en Noruega, Países Bajos o Finlandia. Vidal ha calificado esta noción como simplista, argumentando que confunde la causa con el efecto.
Según ha explicado el experto, los países con pocas horas laborales no prosperan por 'magia horaria', sino porque antes acumularon una alta productividad, definida como la cantidad de bienes producidos por hora. "Cuando un país ya es eficiente, sus ciudadanos pueden permitirse eso de trabajar menos", ha señalado Vidal.
La productividad, la clave olvidada
Vidal ha subrayado que esta 'izquierda mágica' ignora un factor fundamental: la productividad depende directamente del 'capital por trabajador', es decir, de las máquinas y tecnología que multiplican el esfuerzo humano. Sin estas herramientas, ha advertido, "reducir horas solo reparte la misma baja producción, pero en menos tiempo", lo que castiga especialmente a las pequeñas empresas.
La consecuencia directa de reducir la jornada sin antes modificar el modelo productivo es un aumento del coste por hora trabajada, lo que "encarece el precio final, frena la contratación e incentiva la economía informal", ha añadido el analista económico.

Un trabajador tira cable de telecomunicaciones en una calle de Bilbao
El abismo con el modelo nórdico
Para Marc Vidal, comparar el modelo productivo español con el noruego, el holandés o el finés es, "como mínimo, insólito". Ha explicado que esos países no basan su riqueza en fabricar grandes volúmenes, sino en productos de altísimo valor tecnológico. "Pretender imitarlos copiando su jornada es poner el carro delante de los bueyes y confundir el orden natural de los procesos", ha sentenciado.
Pretender imitarlos copiando su jornada es poner el carro delante de los bueyes"
Analista económico
Como ejemplos de esta alta especialización, ha mencionado que los noruegos destacan por su ingeniería energética y marítima, los holandeses producen "algunas de las máquinas más complejas del planeta usadas para fabricar chips", y los finlandeses combinan "telecomunicaciones de vanguardia con maquinaria industrial sofisticada".
Por todo ello, Vidal ha concluido que cualquier reducción horaria obligatoria que no venga precedida de un aumento de la productividad será "un lujo que lo financiarán a crédito, precisamente, las propias empresas". Solo cuando cada hora de trabajo produzca mucho más, tendrá sentido negociar jornadas más cortas sin poner en riesgo salarios ni empleo.

Un trabajador trabaja en la factoría de Carrocerías de Renault en Valladolid
Mientras tanto, la recomendación final del analista ha sido clara: "conviene desconfiar de las soluciones que prometen felicidad por decreto". Una advertencia sobre las fórmulas mágicas que ignoran los fundamentos de la creación de riqueza y la prosperidad económica.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




