Barbosa: "El problema territorial y el populismo son los grandes retos de España 40 años después"

No te pierdas la actualidad de este jueves marcada por el 40º aniversario de la Constitución

Sergio Barbosa

Sergio Barbosa

Periodista

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 09:49

 

¿Qué tal? Buenos días. Saludos de Sergio Barbosa, en esta mañana de jueves 6 de diciembre. Jueves festivo. Saludos a los que tienen que trabajar, a pesar de que sea puente, y también a los que se cogen unos días de descanso y les ha dado, por ejemplo, por venir a Madrid. Por ejemplo, a los argentinos, que ya están llegando para asistir, el próximo domingo, a la final de la Copa Libertadores. Por venir, ha venido hasta el líder de las barras bravas de Boca Juniors, un tal Rafa Di Zeo. Es un tipo peligroso, que ha recibido el permiso de una jueza argentina y tiene prohibido entrar en el estadio de su equipo. Pero mira, aquí podrá pasearse por Madrid, vamos que no falta nadie para celebrar los 40 años de la Constitución española.

Ni siquiera Juan Carlos I que, esta vez sí, ha sido invitado, como debe ser, a los actos de homenaje que hoy tendrán lugar en el Congreso de los Diputados. Porque lo que hoy se celebra es la historia de un éxito, la historia de una constitución que ha dado España, se mire como se mire, una estabilidad y prosperidad que no consiguieron ni por asomo los otros 7 intentos de Carta Magna que, de una u otra manera, fracasaron entre 1812 y 1931. Es verdad que hoy Podemos se presentará a los actos dando un poco la nota con una chapita en la que reclaman la vuelta de la República, y es verdad que algunos miembros del Gobierno catalán y diputados soberanistas harán un ayuno de 24 horas, tampoco más, para protestar contra la prisión provisional de los dirigentes del proceso. Ellos dicen que son presos políticos en España del siglo XXI. Eso es lo que dicen ellos.

El problema territorial y el populismo, en todo caso, son los dos grandes retos que se encuentra la España constitucional 40 años después de haber iniciado una aventura que no sabíamos dónde nos iba a llevar. Pues, andando el tiempo, los bebés de aquel 1978 son ya señores y señoras a punto de sufrir la crisis de los 40 y con reflexiones a tener en cuenta.

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Hoy estamos hablando de cuánto habrían pagado los padres de la Constitución, los Suárez, los Fraga, los Carrillo, el propio rey Juan Carlos, por tener una bola de cristal aquel 6 de diciembre del 78, en el que se aprobó la Constitución, para poder leer un periódico o escuchar un programa de radio de este 6 de diciembre de 2018.

Qué cara habrían puesto si se enteran de que, 40 años después, el Tribunal Supremo habrá rechazado las recusaciones contra un tal juez Marchena y otros 6 magistrados llamados a juzgar un golpe separatista en Cataluña que se saltó, en el Parlamento catalán, la Constitución del 78. Qué hubieran pensado si hubiesen sabido que, 40 años después, un gobierno socialista con apenas 84 diputados estaba en Moncloa, con el permiso del entorno político de la antigua ETA, ya desaparecida, y de esos soberanistas catalanes que proclamaron la independencia por su cuenta y riesgo. Y, sobre todo, como hubieran asimilado que ese gobierno estuviese cortejando al soberanismo para que le aprobarse los presupuestos. Y además, que los soberanistas, por boca de un tal PdeCat, heredero de Convergència, desaparecida por la corrupción de Jordi Pujol, ahí es nada, les hubiese dicho que, para negociar, les tiene que conceder algo más que un nuevo estatuto.

Ahora parece que PDeCat y Esquerra, aunque se ponen duros, sopesan no presentar enmiendas a la totalidad a esos presupuestos para alargar el trámite, por lo menos hasta marzo. Algo de oxígeno para Pedro Sánchez.

Seguro que, a los padres de la Constitución, en aquel 1978, les hubiera resultado chocante que, 40 años después, prácticamente, Andalucía no hubiese conocido todavía otro gobierno autonómico que el socialista. Dinámica que no se rompería hasta la irrupción de un partido de derecha radical. Pero no en el modo de Blas Piñar, sino de un tal Donald Trump, llamado a gobernar Estados Unidos. ¿Se imagina a Peces Barba comentándole a Solé Tura, en aquel lejano 1978 que, en 2018, le ha contado un pajarito, un partido llamado Vox pediría reformar el Estatuto andaluz para que esté a la cabeza de la devolución de competencias, suprimir Canal Sur, suprimir el impuesto de sucesiones, derogar las leyes autonómicas de violencia de género y memoria histórica y auditar el fraude del PER? Pues, en la España actual, el número 2 del PP, Teodoro García Egea, dice que lo de Canal Sur, por lo menos, se puede estudiar.

 

En este 2018, también hay un partido, llamado Ciudadanos, que pretende ser el centro político. Pero el centro es muy ambiguo. A la UCD le fue bien mientras fue una herramienta útil para transitar hacia la democracia, pero, una vez conseguida esta, el centro se evaporó. 40 años después, Ciudadanos quiere ser centro, pero quiere comenzar a gobernar, y en Andalucía se le ha presentado una ocasión. Así que su líder, un tal Albert Rivera, dice que no descarta meter en la ecuación de Andalucía a Vox.

 

A los padres de la Constitución les hubiese tranquilizado que, en la España de 2018 también tendrán, o también tienen, su dosis de sentido del humorLos socialistas han puesto a dirigir el CIS a un tal Tezanos que, a pesar del desastre de Andalucía, reitera en otra encuesta que el PSOE ganaría las elecciones generales con 12 puntos por encima del PP. Ciudadanos y Podemos estarían empatados, muy cerca del PP y, a Vox, Tezanos le concede ahora un 2,5% de los votos.

La encuesta, pagada por todos los españoles, anunciada por sorpresa, tiene poco valor ahora mismo porque no recoge el impacto que ha tenido en la población el resultado de las andaluzas. Unos dirán: “Pues yo ahora voto a Vox”, otros dirán: “Yo me asustado y no voto a Vox”. Entre otras cosas, recupera el método de estimación que, de haberse aplicado en su momento, habría otorgado al PSOE 13 puntos más de los que sacó en las últimas elecciones. O sea, que tampoco es para fiarse mucho. Así que normal que algunos, como la popular Dolors Montserrat, se lo tomen un poco a broma.

 

Y en la España del futuro, las cosas también habrán cambiado en lo social. Las mujeres salen a la calle porque el Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha ratificado los 9 años de condena para los acusados por un delito de abuso de la 'Manada' sexual con prevalimiento. La mayoría no ve agresión, pero si la sentencia del Audiencia Provincial no fue unánime, esta tampoco. Dos magistrados han emitido un voto particular en el que dejan claro que ellos sí creen que hubo agresión. La mayoría de los partidos coinciden en reformar la ley ante la indignación de las mujeres.
Pues así están las cosas 40 años después. Quién lo hubiese visto en una bola de cristal, para reafirmarse en unas cosas y haber cambiado otras, pero la historia es como es y es la que tenemos.

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