"El mundo tiene puesta la vista en el estrecho de Ormuz; tiene a los mercados energéticos al borde de un ataque de nervios"

El director de 'Herrera en COPE' analiza la actualidad que marca la jornada de este jueves

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Señoras, señores, me alegro. Buenos días. Bueno, ya son las 8 de la mañana, son las 7 en Canarias, es jueves 12 de marzo y hoy brilla el sol. Hoy durante algunos días va a brillar el sol. Vamos camino de la primavera. No sé exactamente bien de lo que vamos camino en los demás órdenes porque todo, como siempre, está confuso. Claro, si es que la vida es confusa en sí misma.

El mundo tiene puesta la vista en el estrecho de Ormuz, que por ahí pasa la rabiosa actualidad. Es una encrucijada que tiene a los mercados energéticos al borde de un ataque de nervios. ¿Por qué? Pues porque los ayatolás van gastando drones y el tiempo corre en su contra y lo que quieren hacer es hacer mucho daño. Y la mejor manera es desde ese estrecho de Ormuz doblegar la economía mundial.

Hay que encontrar el punto exacto para hacer daño donde realmente duele. ¿Y dónde está ese nervio tonto? Pues bueno, el lugar por donde pasa el 20 % del petróleo mundial. Toda la atención de la guerra de Irán está ahora mismo ahí. Irán ha reducido los ataques a los países vecinos del Golfo porque no ha conseguido romper ese apoyo implícito que están prestando a la operación israelí y americana.

Y ahora quiere bloquear el estrecho y desestabilizar la economía global. Para evitar ese colapso, ¿qué es lo que pasó? Pues para evitar ese colapso, 32 países coordinados por la Agencia Internacional de la Energía, España entre ellos, anunciaron la liberación de parte de sus reservas estratégicas de crudo. Todo país que se precie tiene reservas estratégicas. España también.

¿Para evitar qué? Pues para evitar que el barril se coloque a 200 dólares. Cuando la guerra de Ucrania se colocó a 140 euros aquello fue un apocalipsis. Además porque fue acompañado del cebollazo que pegó el gas natural. Estamos hablando de una liberación de 400 millones de barriles que vienen a suponer una quinta parte de las reservas globales. Es una medida temporal.

Para mantener el suministro del mercado durante cuánto, 20 días. Pues durante esos 20 días hay que encontrarle una solución a este asunto. Si no, esto se desmadra. Los mercados acogieron la iniciativa con satisfacción, pero el efecto también se diluyó al conocer los ataques de Irán a tres mercantes de la zona. Y el anuncio de Irán de que va a tener cerrada la ruta hasta llegar a los 200 dólares.

Bueno, esta noche se ha puesto por encima de los 100 dólares. Y China, porque usted dirá: oiga, que a los chinos le venden mucho petróleo los iraníes. Y para los ayatolás es jugar con fuego porque China supone el 45 % de su suministro de petróleo, nada menos. Y a China no le quieren tocar mucho la moral. Ahora, a los demás sí.

Ellos han dicho que China queda exenta de esta amenaza y que los principales damnificados por el cierre del estrecho son los países asiáticos. En circunstancias normales cada día pasan por Ormuz 150 barcos y el 25 % de ese tráfico tiene como destino China. Lo ya digo, 20 días, y en 20 días hay que ver qué solución se encuentra.

Aquí mientras tanto estamos jugando a la trampa de, ¿cómo se lo podría explicar yo?, a la trampita de vamos a ver si sin apoyar medidas anticrisis y ni hoy ni mañana la recaudación sigue aumentando. Haciendo caja, llenando la hucha con el IVA, el impuesto especial del carburante y tal y que cual. No como otros países que ya han actuado.

No, aquí la inflación nos va a dar de ganar dinero, dice el Gobierno. Y mientras tanto pierde el tiempo para ver si luego ya se le ocurrirá alguna cosa. Pero de momento gana dinero. Y ayer también fue el día en el que la última gilipollez de Pedro Sánchez se puso en práctica. Esta cosa del odio se lo tengo que contar con tranquilidad.

Ayer montaron un churrete que pusieron por nombre Cumbre contra el odio, que en realidad no deja de ser una copia, un plagio de una idea que tuvo el kirchnerismo en Argentina que le llamaron Nodio con N. Aquí hemos escrito odio con H. No, yo no sé usted cómo se ha levantado de odio esta mañana.

¿Quiere usted cosificar a alguien? ¿Hasta dónde llega su inquina? Este gobierno que jamás ha insultado a nadie, que nunca ha señalado a nadie, que nunca ha tenido la palabra más alta que otra, vela porque en España no haya odio. Fíjense, el gánster este que vive del odio, de enfrentar a españoles.

De gobernar con profesionales del odio, el rey de la mentira. Moncloa va a decidir lo que es odio y lo que no es odio. Y ha inventado el odiómetro. Este gobierno de almas puras y elevadas como Óscar Puente, que nos va a proteger de volvernos odiadores, odiados, odiosos. Fin de todo ahí.

Menos mal que les tenemos a ellos, que una semana nos protegen contra la soledad y otras contra el odio. Si es que no queremos reconocer la intrínseca bondad de Sánchez. Y el muro, ¿qué es el muro? Vamos a ver. Yo sé que no debería estar hablando de esto.

Sé que Sánchez quiere entretenernos para que no hablemos de otras cosas. Sé que es una muleta. Bueno, y pero ¿cómo no entrar al trapo? Es una piscina de bolas que está llamándonos para zambullirnos. Es casi una caricatura para la nueva película de Torrente, que creo que se estrena dentro de poco.

Odio con H. Para empezar. Y con esta, tú, ¿cómo se llama la muchacha esta de Santa Olalla o algo así? Para seguir. Allí estaba como víctima esta chica ubicua. Pobre sufridora, a la que nunca se le ha escuchado jamás una palabra de animadversión contra nadie.

Ahí estaba con su cabestrillo verde para que se note bien que lleva el brazo en cabestrillo. Porque si fuera de color carne igual pasa inadvertido. Esta que se inventa amenazas, que se inventa agresiones y que la policía le ha puesto escolta.

Si ustedes quieren reírse un poco, léanse la crónica de Juan Soto Ivars en ABC sobre lo de ayer con una maravillosa anécdota de arranque. Intentó acreditarse para asistir al acto y le confirmaron con un email muy de colegas tratándole de tú.

Y poco después, cuando vieron quién era, recibe otro rechazando la acreditación y tratándole de usted. Y es que este gobierno se las ingenia como nadie para detectar odiadores. Todo esto esconde un deseo de censura.

Esto de que Sánchez va a rastrear las huellas de los mensajes de odio. ¿Se acuerdan de sus WhatsApps? El petardo, la pájara, los impresentables, los hipócritas, eso a los compañeros de partido. ¿Se acuerdan de lo que contaba el difunto Javier Lambán?

Contaba las campañas de acoso en redes sociales que sufría por discrepar de Sánchez. Un acoso ordenado desde Ferraz por quien dice ahora que va a rastrear la huella del odio. La huella del odio gánster es la que dejas tú allá por donde pasas.

Y por donde pisas. Y así hasta la siguiente parida que ya llegará, no sé cuándo llegue.