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Santi González: "Irene Ceaucescu volvió a marcarse un Bescansa al ir a tomar posesión con uno de sus niños"

 

Tiempo de lectura: 2Actualizado08:44

Este lunes parecía hacer mucho calor había ayer en la Zarzuela, durante la toma de posesión del Gobierno, que este martes va a celebrar su primer consejo de ministros. Nunca antes se había visto a una cuadrilla tan pavoneada, nunca antes un Gobierno había roto en aplausos dedicados a sí mismo, ya lo había hecho el presidente del Gobierno en su investidura. Su público, presente en los traspasos de carteras gritaron: “¡sí, se puede!” La nueva portavoz, Chiqui Montero, evocó a la anarquista Federica Montseny como un prototipo feminista. También podría haber destacado el gesto de Isabel Díaz Ayuso en la final de la supercopa, al bajar a saludar con la melena al viento y los antebrazos desnudos. Pero eso ya lo había explicado el vicepresidente Iglesias: “No es por lo que hacemos, es por lo que somos”.

Hace cuatro meses tuvo que ser Vox el que exigiera retirar el saludo protocolario en la comisión de Exteriores del Congreso a una delegación iraní que no querían dar la mano a las diputadas.  Los socialistas habían tragado, pero es lo que son. Yo creo que estuvo muy bien Díaz Ayuso, aunque lo de pasarle la mano por el lomo al jeque quizá no fuera estrictamente necesario. La toma de posesión estuvo llena de anécdotas. La ministra de Igual da, Irene Ceaucescu volvió a marcarse un Bescansa, al ir a tomar posesión con uno de sus niños. El acto, sin embargo, quedó un poco velado por la noticia de que hoy, el Consejo de Ministros va a estrenarse con disparate: el nombramiento de Lola Delgado como fiscal general del Estado. De un Ministerio en el que rebajó los mínimos de Catalá, en el que hundió el prestigio de la Abogacía del estado, a una Fiscalía General en la que va a hacer lo propio con la fiscalía. Tres veces reprobada como ministra por el Congreso. Pues ya está, que diría el doctor Calamidad.