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Héctor Madrona dejó la fama y la radio para ser sacerdote

 

Tiempo de lectura: 3 Actualizado13:40

Imagina que vives en la cresta de la ola con fama, dinero y de repente superas los 50 años y te das cuenta que eso no es lo que buscas. Que no encajas en esa vida. Entonces aparece una estrella en el cielo y te marca el camino. Es lo que le ha pasado a Héctor Madrona que era periodista de la Cadena Ser y Cadena Dial y ahora se le puede encontrar diciendo misa en la parroquia de Nuestra Señora de Alcantarilla.

Héctor se ordenó sacerdote hace escasamente un mes, el 2 de diciembre de 2018. Para llegar a ordenarse sacerdote pasó por una oferta que no esperaba, la llamada de Dios, "estaba entregado a ese precioso trabajo, el periodismo, pero pasó por delante de mí una estrella que se llama Jesús y me dijo que le siguiera. Al principio pues hubo mucha resistencia por mi parte, pero al final ese sin sentido de la vida me hizo ver que la luz que pasaba delante de mí  tenía que ser la que transformase mi corazón y mi vida y también ayudar a otras muchas personas  a encontrar esa luz porque el señor siempre se derrama en nosotros, su gracia siempre está, pero tenemos que darle permiso para que entre y esa luz fue la que me llevó a dar ese giro, a dejarlo todo y a entregarme a lo que ahora el Señor quiere que haga, que es transmitir su palabra y entregarme en cuerpo y alma a su voluntad, a lo que Él me pida".

¿Cómo recibió esa llamada Héctor?  "Todos buscamos la felicidad, añoramos ser felices y eso, a veces, te puede confundir porque buscamos dónde no hay felicidad porque vamos a lo útil, a lo práctico, a la inmediatez, pero las cosas de Dios no funcionan así, funcionan más despacio y a su tiempo. Estuve viajando de un lado para otro, buscando, me fui varias veces a la India, estuve metido en un movimiento dedicado a la autorrealización personal, estuve en el mundo del yoga, de la nueva era...Y allí en la India el Señor me habló al corazón, me dijo que me entregase y ya que había utilizado el don que me ha dado para la comunicación en la radio, ahora quería que ese mismo don lo utilizara para comunicar su palabra, para ser misionero de su amor" relata Héctor como llegó a él Dios, su verdadera vocación, el sacerdocio.

"Imagínate cuando dije que me iba a hacer cura en mi anterior empresa, en dónde, hay cierta beligerancia hacia la Iglesia, los sacerdotes, a lo que huela a incienso. Hubo comentarios de todo tipo, pero es normal que la gente se extrañe que un tipo con éxito, con un currículum profesional cargado de momentos de mucho éxito y reconocimiento, acaba metido en un convento durante seis años y después y después al seminario y el pasado 2 de diciembre me ordené sacerdote", cuenta Héctor recordando cuando contó a sus compañeros de trabajo y a su familia que se iba a seguir la llamada de Dios, " yo en casa no vivía la religión, aún así yo era una persona que rezaba por la noche y estuve en un coro de pequeño y esas semillitas van calando poco a poco". Y si antes no se lo creían, "ahora están felices porque cuando un sacerdote entra en una familia, esa familia se transforma".

Para los que piensan que la Iglesia es algo caduco, Héctor Madrona asegura que "hay mucha ignorancia en torno a la Iglesia, hay mucha gente que dice a mí no me hace falta la Iglesia, yo también lo decía y al encontrarme con la parroquia, con los sacerdotes, con la gente que vive en comunión te das cuenta que estabas equivocado y procuras pasar de largo por algo tan hermoso como es el encuentro con el Señor " y añade "hay que encontrar en cada momento, en cada signo de la Eucaristía una oportunidad para ser mejor persona".