El científico que encuentra enfermedades en el arte: "En su seno izquierdo hay un cambio de color, retracción del pezón... podemos hablar de un cáncer de mama complicado"
El doctor Álvaro Carmona publica un libro donde analiza los secretos médicos que esconden obras de Rubens o Velázquez, desde un cáncer a un extraño síndrome genético

Publicado el
4 min lectura22:10 min escucha
Cada cuadro es un universo que cambia según quien lo contempla. Un ojo no entrenado ve una escena, pero una mirada experta puede desvelar mundos ocultos tras el pigmento. Esta es la premisa del trabajo de Álvaro Carmona, doctor en medicina molecular, profesor e investigador en neurociencia y patología molecular del cáncer.
En una entrevista en el programa 'Fin de Semana' Carmona ha presentado su libro 'Le seré sincero, no pinta bien' (Crítica), un fascinante viaje donde la historia del arte y el diagnóstico médico se entrelazan para revelar las enfermedades que, sin saberlo, los grandes maestros plasmaron en sus lienzos.
Uno de los ejemplos más llamativos se encuentra en el Museo del Prado. Ante 'Las tres gracias' de Rubens, la opulencia y belleza de las figuras ocultan un drama. Carmona señala a la modelo de la derecha, que se cree que es Helene Fourment, la esposa del pintor.
"Si nos fijamos en su seno izquierdo, vemos un cambio de color muy, muy llamativo, y el tamaño, ese abultamiento medial, una retracción del pezón, incluso, podemos fijarnos cómo hay un abultamiento también a nivel de la axila", detalla el experto. Estos signos, puestos en conjunto, sugieren un diagnóstico alarmante: un cáncer de mama complicado con posible invasión de los ganglios linfáticos.

Las tres gracias. Rubens. Museo del Prado. Madrid. Espana
El libro, sin embargo, no nació frente a un Rubens, sino en Roma. Durante su doctorado, una visita al Palazzo Colonna fue la chispa. Allí, el cuadro de 'La Nuda' de Giorgio presentó una imagen inequívoca para un ojo clínico: el pecho de la mujer era "un bulto deforme con un pezón en el centro".
Carmona destaca que esta obra, réplica de una escultura de la Capilla Médici, muestra signos claros de una patología mamaria, y aprovecha para recordar la importancia de la autoexploración: "Este tipo de interpretaciones de la pintura, también nos ayudan a tomar un poco de conciencia, ¿no?"
Un viaje del Prado a Roma
La historia de la pintura está repleta de fenómenos que hoy la ciencia puede explicar. Es el caso de 'La mujer barbuda' de José de Ribera (1631), que retrata a Magdalena Ventura, una mujer que tras su segundo embarazo sufrió un proceso de virilización. Lo que en su época se consideró "un milagro de la naturaleza", como reza la inscripción del cuadro, hoy tiene una explicación médica. Carmona explica que el hirsutismo femenino puede deberse a un aumento de testosterona provocado por un proceso neoplásico (cáncer) en el ovario o la glándula suprarrenal, o también por el síndrome del ovario poliquístico.
Los secretos de la corte de los Austrias
Velázquez, "el pintor del alma", también dejó constancia de diversas condiciones médicas con una dignidad magistral. Carmona contrapone dos de sus famosos bufones: Sebastián de Morra y el 'Niño de Vallecas'. El primero, con un rostro que recuerda al actor Peter Dinklage, presenta acondroplasia clásica, un tipo de enanismo sin deterioro cognitivo. Por el contrario, la "mirada bravísima, lenta y pastosa" de 'El niño de Vallecas' delata, según el doctor, un cretinismo provocado por una carencia de yodo durante la gestación, que sí cursa con discapacidad intelectual.

Sebastian de Morra
El caso más paradigmático de la corte es, sin duda, Carlos II, 'el Hechizado'. Mientras sus contemporáneos, como Fray Antonio Álvarez Argüelles, atribuían sus males a un sortilegio con "sesos de ajusticiado" por orden de su madre, la ciencia ofrece una respuesta más terrenal. Carmona lo resume en la máxima que guio la política matrimonial de los Habsburgo: "Cásate con tu prima, que la guerra sale muy cara". Esta estrategia provocó una consanguinidad extrema que hizo embudo en el último Austria, con un coeficiente del 25,4%, "como si sus padres fuesen hermanos".

Carlos II
Ni siquiera la protagonista de 'Las Meninas' escapa al diagnóstico. La infanta Margarita, explica Carmona, muestra signos del síndrome de McCune-Albright, una rara mutación genética. Las crónicas y los sucesivos retratos revelan un bocio creciente en su cuello, exoftalmos (ojos saltones) y una pubertad precoz a los seis años. Velázquez incluso retrató una práctica de la época relacionada: la menina le ofrece un búcaro de barro, aludiendo a la bucarafagia o consumo de arcilla, que se usaba para cortar la menstruación, aclarar la piel o como anticonceptivo.
Charlatanes y supervivientes
El libro también explora prácticas médicas aterradoras, como las que refleja Jan Sanders van Hemessen en 'La extracción de la piedra de la locura'. La obra muestra una trepanación sin anestesia, una práctica que Carmona cree que fue real, aunque llevada a cabo por charlatanes. Estos falsos cirujanos abrían el cráneo del paciente y fingían extraer un cálculo que, según ellos, causaba la enfermedad mental, para lo cual usaban un guijarro que ocultaban en la mano y manchaban con sangre.
En el extremo opuesto, el arte ha inmortalizado casos de supervivencia casi milagrosa. El retrato de Gregor Bachi, un húsar húngaro, cuenta su historia real: sobrevivió a una lanzada que le atravesó el cráneo desde la órbita del ojo derecho hasta salir por la nuca, esquivando todas las estructuras vitales. Lejos de ser una fantasía, Carmona confirma que es posible y cita un caso idéntico ocurrido a un trabajador de la construcción en 2014, demostrando que, a veces, la realidad supera con creces a la ficción pintada.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



