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TOROS LAS VENTAS

Una oreja veraniega que no mejora alarmante momento novilleril, y de afición

Javier López

  • Agencia EFE

Javier López

Una oreja cortó hoy Rafael González en la segunda nocturna del mes de julio en Las Ventas, premio con cariz veraniego, calificativo que sirve para devaluar dicho triunfo, obtenido gracias a un público muy generoso y nada exigente que, poco a poco, van imponiéndose al aficionado taurino de verdad.

Antes que nada es necesario también dar la voz de alarma porque, posiblemente, estemos en el peor momento novilleril en mucho tiempo. Echando un ojo al escalafón no hay prácticamente nadie que ilusione. Al menos de los que están arriba. Otro cantar son los que apenas gozan de oportunidades, esos que están defenestrados porque no tienen un padrino con poder que los avale.

Es el caso de los tres que hicieron hoy el paseíllo en Madrid, novilleros de los modestos y, por ende, con poco bagaje, de ahí que, más que ensalzar la orejita que obtuvo González del quinto, haya que lamentar el batacazo que se había pegado en su turno anterior, cuando dejó escapar una oportunidad de oro para encumbrarse de verdad.

Porque ese segundo de función fue simplemente extraordinario. Novillo noble, repetidor y con calidad. Almíbar puro. Pero González se ciñó únicamente a pasarlo con limpieza e hilván por el derecho, en tandas ayunas de temple, de fibra, de alma para que el trasteo, de lo más mecánico, rompiera de verdad.

Al natural hubo alguno suelto de buen corte, pero faltó compactar las series, porque, claro, aquí ya había que tirar del animal y no aprovechar únicamente las inercias. Falló con los aceros y escuchó silencio, justo botín, como también lo fue la ovación que se llevó el novillo en el arrastre.

Pero la gente creyó que había que compensarle de alguna manera, por eso le premiaron con la orejita del quinto bis, un premio granjeado únicamente por la congoja de una voltereta y por la buena estocada con la que se quitó del medio a un utrero sin un ápice de raza.

El resto de su labor fue una insustancial porfía entre los pitones. Nada más. De ahí que no se explique que en Las Ventas, la primera plaza del mundo, se corten orejas así de baratas.

Lagartijo no acabó de acoplarse con el blando y enclasado primero, al que acabó ahogando en una faena encimista y de brusco trato, motivo por el que el animal, lejos de emplearse, acabó defendiéndose, haciendo que todo pareciera un tanto deslavazado.

Solo al final surgió una serie al natural más pausada y otra a derechas con el animal ya quedado que pareció despertar al personal. La estocada cayó baja y, aunque le pidieron la oreja, acabó conformándose con una vuelta al ruedo, no sin alguna protesta.

Más le costó todavía verlo con el bronco, exigente y difícil cuarto, al que no supo "meter mano" en una labor de mucha voluntad, pero en la que se le vio desbordado. Y es que la falta de oficio se nota, y mucho, sobre todo con este tipo de utreros, y más aun cuando te sale en Madrid.

El primero de Dorian Cantón fue devuelto tras caer repentinamente fulminado antes de pasar por el caballo. Salió en su lugar un sobrero del mismo hierro mansurrón, muy a su aire, remiso a los caballos y moviéndose con poco celo y menos clase en la muleta.

Se notó el poco bagaje del joven francés (era su segundo paseíllo con picadores y su debut en España) que anduvo aseado pero con las lagunas técnicas de quien anda todavía con la hierba en la boca.

El sexto fue un novillo noblote, que dejó estar, aun faltándole también de todo. El francés volvió a estar voluntarioso en otra labor en la que demostró lo verde que aún está.

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FICHA DEL FESTEJO.- Seis novillos de Montealto, tercero y quinto como sobreros, bien presentados y de juego muy desigual. Destacó el extraordinario segundo; blando y enclasado, el primero; manso y sin clase, el tercero; bronco y complicado, el cuarto; desrazado el quinto; y noble y soso, el sexto.

Javier Moreno "Lagartijo", de azul marino y oro: estocada baja con derrame (vuelta al ruedo tras petición); y metisaca, dos pinchazos y estocada defectuosa (silencio).

Rafael González, de purísima y oro: pinchazo, estocada desprendida y dos descabellos (silencio tras aviso); y estocada (oreja).

Dorian Cantón, de azul marino y oro: estocada caída (silencio); y pinchazo y bajonazo (silencio).

En cuadrillas Mathieu Guillon y Manuel de los Reyes saludaron tras banderillear al tercero. Simao Neves y Borja Lorente destacaron picando a cuarto y quinto, respectivamente.

La plaza registró más de un cuarto de entrada (8.052 espectadores, según la empresa).

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