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150 subsaharianos intentaron saltar la valla, 70 lo consiguieron

Melilla, el puente hacia la libertad

En eso se ha convertido la Ciudad Autónoma que cada día numerosos inmigrantes intentan acceder a ella camino a la libertad. Ya sea por tierra o mar, es una lucha constante y un alto coste económico de quienes esperan en el monte Gurugú para vivir.
La valla de Melilla
La valla de Melilla
  • cope.es
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Melilla tiene una valla fronteriza que le separa de Marruecos, una valla que mide 12 kilómetros y tiene 6 metros de altura. Aparte de la vigilancia constante para evitar la entrada de inmigrantes. Pero como si de una fuga de una cárcel se trata, los inmigrantes que ansían su libertad tienen estudiados los cambios de guardia, los turnos y calculado el mejor momento para saltar la valla e introducirse en la ciudad autónoma convertida en ese 'puente' de la vida. Eso es lo que ocurrió anoche, un total de unos 150 subsaharianos intentaron saltar la valle aprovechando un cambio de guardia. Sólo lo consiguieron 70, de los cuales 7 resultaron heridos y dos de ellos tuvieron que ser atendidos en el Hospital y uno de ellos operado de las heridas sufridas de gravedad. ¿Pero qué ocurre cuando llegan a Melilla? Los que entran en la Ciudad Autónoma, y a los que consiguen localizar los llevan al Centro de Instancia de Inmigrantes, que es 'donde se da la primera acogida a los que consiguen llegar y donde esperan a la autorización del traslado', nos explica Carlos Montero, director del Centro. 'En estos momentos, en el mes de mayo, el Centro tiene acogidos a un total de 662 inmigrantes, el año pasado llegaron a 670, la capacidad media del centro es de 480 personas'.La estancia media de un inmigrante en el Centro de Instancia de Inmigrantes antes de su traslado a la Península es aproximadamente de un año, y durante su estancia Carlos nos comenta que se le 'dan clases para que aprendan nuestro idioma además de darles cursos de formación'. Y es que a Melilla no sólo llegan los inmigrantes en masa, como ocurrió la pasada madrugada sino que es un goteo constante. Además, semanalmente un avión traslada a un grupo a la Península. ¿Cuál es el precio de la libertad? Abandonar su país y su familia. Una estancia prolongada, sin fecha, en el monte Gurugú donde se estima que haya al menos unas 2000 personas esperando el momento para cruzar la valla, dinero que apenas tienen y de los que se aprovechan las mafias y un sueño por cumplir que a veces se lleva por delante la vida al intentarlo. Melilla es la primera parada de su viaje hacia la libertad, es ese puente para empezar a vivir pero donde tendrán que continuar su lucha para alcanzar el sueño deseado.

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