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El complicado otoño de Sánchez y Casado

Pedro Sánchez y Pablo Casado
 El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez acompañado de Pablo Casado | EFE

El verano está dando una mínima tregua a Pedro Sánchez y Pablo Casado, pero tanto el presidente del Gobierno, como el líder de la oposición tienen por delante un otoño que promete ser caliente.

Como anticipo de ese complicado panorama los dos políticos asistirán este viernes a los actos de homenaje a las víctimas del atentado de Barcelona, actos que el independentismo quiere convertir en un verdadero manifiesto separatista, aprovechando, además la presencia del rey don Felipe en la Ciudad Condal... Ese día se pondrán a prueba además dos cosas: la eficacia del Ejecutivo a la hora de blindar al jefe del estado; y los efectos o no, de la política de deshielo que ha comenzado a aplicar Pedro Sánchez.

Precisamente los independentistas son los primeros que pueden complicar la gestión del Gobierno en las próximas semanas. Y excusas no les van a faltar: la Diada, el aniversario de las leyes de desconexión y el aniversario de la fallida consulta del 1 de octubre, prometen ofrecer un espectáculo constante, todo ello orquestado desde Bruselas por el huido Puigdemont. Sobre todo, porque Sánchez ya ha apuntado que no quiere abrir “ninguna causa judicial más” con Cataluña.

Pero el Ejecutivo tendrá que afrontar, además, un complicado panorama parlamentario, porque previsiblemente verá rechazada de nuevo su senda de estabilidad, o por el Congreso o por el Senado, lo que indirectamente, según algunos, podría frenar la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado, y obligar a la prórroga de los que aprobó el PP este año antes de ser obligado a dejar el poder.

Tampoco será fácil el camino para Pablo Casado. La juez Carmen Rodríguez-Medel, ha dinamitado el efecto positivo que había logrado su elección como líder del PP al enviar el caso Máster al Supremo por supuesta prevaricación administrativa (como cooperador necesario), y cohecho impropio. El Alto Tribunal no empezará a estudiar el asunto al menos hasta septiembre, y, aunque algunos apuntan a que el caso podría quedar en nada, va a marcar inevitablemente cada aparición pública del presidente de la formación, que se había presentado como la figura que iba a regenerar a su formación. De hecho, dirigentes del partido reprochan directamente el intento de algunos por acabar con el PP “como sea”, y la doble vara de medir con su líder, al que se le investiga por partida doble (aunque la Complutense ya ha archivado su investigación), frente a la pasividad judicial con los currículums dudosos de políticos de otros partidos.

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