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Malí

Más de 500 chicas reciben ayuda en una casa de acogida de religiosas en Bamako

Varias congregaciones religiosas de Bamako y Koulikoro reciben ayuda humanitaria de manos de militares españole

 La hermana Mari Carmen Fenoy, una cordobesa que lleva 37 años en esta nación africana, dirige este centro

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Más de 500 chicas -de 12 a 23 años- reciben ayuda en una casa de acogida de religiosas de la orden de María Inmaculada en Bamako, la capital de Mali. La hermana Mari Carmen Fenoy, una cordobesa que lleva 37 años en esta nación africana, dirige este centro. Es médico de formación y nació en el pueblo de La Victoria. En la casa viven siete monjas -entre ellas una novicia- y más 200 chicas. “Tengo unas hermanas que, si los españoles no sabemos decir que no, los africanos ya se pasan”, cuenta a los periodistas. “El 3 de octubre hice 37 años en Mali, pero he estado 27 en el campo”, dice la misionera. Confiesa que lo suyo “es la sanidad, pero se me estropeó la columna por un accidente, y ahora tengo que estar aquí, aunque tengo la esperanza de volver al campo”.

La de Bamako es la última casa que han fundado en Mali las hermanas de María Inmaculada. Lo hicieron en el año 2000. Y tienen que agradecérselo a la ONG Manos Unidas que les financió la construcción de la casa poco a poco, “edificio a edificio”. Entre las adolescentes y jóvenes que acuden a este centro en la capital maliense, algunas sólo van a comer, no se quedan a dormir. Más del 80 por ciento de las que acuden a ellas son empleadas del hogar. 

Las ONG ayudan a las religiosas para que las tengan en residencia. Les dan cursos de cocina, costura, “se entretienen y su tiempo no está perdido, lo invierten en ellas mismas”, señala Mari Carmen. Y añade que la casa está abierta a todas las religiones, “todos somos hijos de Dios, las niñas son magníficas, sean de la religión que sean, y tenemos protestantes y de las religiones más raras que uno se pueda imaginar, de eso tenemos también”. Asegura que los militares españoles -que están en Mali participando en una misión de la Unión Europea para adiestrar y asesorar al ejército de este país“son muy generosos”. Están ayudando a montar parte de las instalaciones de la residencia. “Se fue ayer uno -comenta- y me hinché a llorar, porque no es bueno, es buenísimo”.

La embajada de España en Bamako también les echa de vez en cuando una mano. Regaló al centro unos ordenadores, y como también hay universitarias a las que les piden ya que busquen cosas en internet -para que vayan aprendiendo- les vienen muy bien. Maria Carmen señala a un grupo de chicas y dice -con satisfacción- “éstas son mis niñas, las enseño a planchar, a coser, a poner la mesa, y a higienizarse, porque algunas vienen del campo, del cortijo y demás”.

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