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Sin micrófonos: Sánchez aspira a desactivar un nuevo referéndum

Nadie esperaba que de la entrevista saliesen grandes acuerdos. Sin embargo, la reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra dio de sí en cuanto a declaración de intenciones

Pedro Sánchez y Quim Torra en La Moncloa
Pedro Sánchez y Quim Torra en La Moncloa | Ballesteros

El Gobierno ha vendido el inicio de un camino hacia la normalización de las relaciones con la Generalitat de Cataluña. O eso, al menos, transmitió La Moncloa al término de la cita entre Pedro Sánchez y Quim Torra“Sin lanzar las campanas al vuelo”, dijeron colaboradores del presidente del Gobierno, aunque avanzaron una disposición a abonar señales constructivas, aún tímidas, que aprecian tras una cita, a priori protocolaria, pero reconvertida de trabajo.

Los indicios pasaron por sacar brillo a la duración del encuentro – cerca de 2h30 minutos -el mismo paseo por los jardines de La Moncloa de los dos presidentes a solas, durante un cuarto de hora, ante la petición de Torra de contemplar la fuente de Guiomar, lugar donde el poeta Antonio Machado se veía en secreto con su amada, Pilar de Valderrama, o el tono de la entrevista, definido como cordial y fluido. La versión gubernamental, sin dar por conjurado el desafío secesionista, multiplicó la sensación de que Quim Torra puede priorizar otros asuntos en su agenda, además de la consabida autodeterminación.

Como compromisos entre Sánchez y Torra, la inminente convocatoria de la comisión bilateral Estado-Cataluña, aparcada desde 2011, la reactivación de las comisiones de trabajo referidas a Infraestructuras, Hacienda o transferencias de competencias, además de la retirada de recursos de anticonstitucionalidad contra leyes sociales catalanas. Y, bueno, el ambiente entre ambos líderes sirvió para emplazarse a una nueva cita, ya en otoño, y en Barcelona. Tanto el presidente del Gobierno como el de la Generalitat necesitaban reescribir su guión y así lo han hecho.

Fiel a su estilo audaz, Pedro Sánchez ha emprendido una hoja de ruta que pasa por eludir dejarse entrampar en viejos clichés anticatalanistas, tan propios del secesionismo, presentarse como dispuesto a acuerdos, a desplegar una agenda beneficiosa para todos los catalanes, y ofrecer vías de salida y de sacar rédito de la división del bloque independentista, tratando de atraerse a los moderados. Y todo ello, tal y como reconocen a la Cadena COPE fuentes de su entorno, en el intento de desactivar las tentaciones de convocarle un referéndum.

“A otros Gobiernos les han hecho dos referéndums. Nosotros, en un mes, hemos recibido a Quim Torra y hemos hablado dos horas y media”, deslizó la vicepresidenta Carmen Calvo. Es uno de los escenarios temidos por Sánchez, además de enfrentarse a una Diada “explosiva” con presos secesionistas en las cárceles, aunque sean catalanas. De ahí que tanto el presidente del Gobierno como el presidente de la Generalitat coincidieron estar ante una crisis política a resolver a golpe de política. En sus equilibrismos, Sánchez ha podido hacer la vista gorda ante provocaciones para responder con diálogo, aunque en La Moncloa precisan que éste debe ceñirse a la Constitución y al Estatuto de autonomía. La ley, repiten, siempre prevalecerá. 

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